Lección 8: El pacto en el Sinaí

📘 Domingo – En el monte Sinaí
📖 Lectura: Éxodo 19:1–8
Después de tres meses de haber salido de Egipto, Dios condujo a su pueblo al pie del monte Sinaí. Allí no solo les daría su Ley, sino que establecería un pacto sagrado con ellos. Les recordó cómo los había llevado “sobre alas de águila” hasta Él, una imagen de protección y cuidado amoroso. El propósito no era solo darles una tierra, sino llevarlos a una relación profunda con el Creador. Dios propuso que, si escuchaban su voz y guardaban su pacto, serían su especial tesoro, su reino de sacerdotes y una nación santa. El pueblo respondió afirmativamente, aunque aún no comprendían del todo la santidad del compromiso que estaban asumiendo.
¿Qué prometió Dios a su pueblo al pie del monte Sinaí?
Dios prometió hacer de Israel su posesión especial entre todos los pueblos, siempre que le obedecieran y guardaran su pacto. Este llamado incluía privilegios únicos, pero también grandes responsabilidades: reflejar el carácter divino y ser luz para las naciones.


📘 Lunes – La preparación para recibir el don
📖 Lectura: Éxodo 19:9–25
Antes de entregar la Ley, Dios preparó al pueblo con un llamado solemne a la santificación. Durante tres días debían consagrarse, lavarse físicamente, abstenerse de relaciones íntimas, y no traspasar los límites que rodeaban el monte. El objetivo era enseñar reverencia, pureza y obediencia antes de presentarse ante la gloria divina. Cuando llegó el día señalado, la presencia de Dios se manifestó con truenos, relámpagos, fuego, humo y un sonido creciente de trompeta que hizo temblar al pueblo entero. Fue un momento impactante que mostró la santidad de Dios y la necesidad de prepararse espiritualmente para recibir su voluntad.
¿Cómo preparó Dios a Israel para recibir los Diez Mandamientos?
A través de una preparación externa e interna: lavarse, abstenerse, y acercarse con reverencia. Dios deseaba enseñarles que no podían acercarse a su presencia de cualquier manera. La santidad del encuentro requería un corazón dispuesto a escuchar y obedecer.


📘 Martes – El don del Decálogo
📖 Lectura: Éxodo 20:1–17
La Ley que Dios entregó no fue impuesta arbitrariamente, sino que vino después de una declaración de gracia: “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto”. Esto establece que la obediencia a los mandamientos es una respuesta de amor al Dios que salva. Los primeros cuatro mandamientos describen cómo amar a Dios; los seis restantes, cómo amar al prójimo. La Ley está basada en relaciones, no en legalismo. El sábado, el respeto a los padres, la protección de la vida, del matrimonio, de la propiedad, de la verdad y del corazón, son expresiones prácticas del amor divino.
¿Cuáles son los principios expresados en el Decálogo y cómo está organizado?
El Decálogo expresa el amor en acción. Está organizado en dos secciones: los primeros mandamientos nos enseñan a amar a Dios, y los últimos a amar al prójimo. Es un reflejo del carácter de Dios y la base para una vida moral, justa y equilibrada.


📘 Miércoles – Diferentes funciones de la Ley de Dios
📖 Lectura: Santiago 1:23–25
La Ley de Dios tiene varias funciones: revela su carácter, define el pecado, y guía la vida del creyente. Es santa, justa y buena. Santiago la compara con un espejo que muestra quiénes somos realmente. No nos salva, pero nos revela nuestra necesidad de salvación. Obedecer la Ley no es una carga sino una forma de vivir en libertad, porque sus límites nos protegen del mal. Meditar en ella produce sabiduría, paz, y vida plena. La Ley no es el medio de la salvación, pero es esencial para comprender el plan de redención.
¿Cómo nos ayudan estas palabras a percibir la función y la importancia de la Ley, aunque ella no pueda salvarnos?
Nos ayudan a entender que la Ley es una herramienta divina para mostrarnos el pecado y conducirnos a Cristo. Su función no es justificar, sino llevarnos al Justificador. El que la mira y la pone por obra, dice Santiago, será bienaventurado.


📘 Jueves – La Ley como promesa de Dios
📖 Lectura: Romanos 3:20–24; 10:4
Pablo declara que nadie puede ser justificado por las obras de la Ley, ya que esta solo nos da el conocimiento del pecado. Pero añade que la justicia de Dios se ha manifestado en Cristo, quien es el “fin” (telos) de la Ley, no en el sentido de abolirla, sino de llevarla a su propósito pleno. En hebreo, los mandamientos también pueden entenderse como “palabras” o “promesas”. Vistos así, los Diez Mandamientos no son solo exigencias, sino expresiones del poder de Dios para transformar al ser humano. Cristo, al vivir en nosotros, hace realidad esas promesas.
¿Cómo deberían funcionar los Diez Mandamientos en nuestra vida?
Como promesas vivas del poder de Dios. No se trata de un esfuerzo humano por cumplir reglas, sino de una vida rendida a Cristo, en la que Él mismo cumple su Ley en nosotros. Obedecer se convierte en una consecuencia natural de la fe.


📘 Viernes – Para estudiar y meditar
📖 Lectura: Éxodo 19–20; Romanos 3:20–24; Santiago 1:23–25
El monte Sinaí fue el escenario de un pacto profundo entre Dios y su pueblo. Allí, en medio de relámpagos y fuego, Dios reveló su Ley, no como un medio de salvación, sino como un reflejo de su carácter. Él llama hoy a su iglesia a vivir bajo los mismos principios. La reverencia, la obediencia y la gratitud siguen siendo claves en la relación con el Creador. Cristo, como cumplimiento de la Ley, no elimina su vigencia, sino que la escribe en el corazón. Somos salvos por gracia, pero llamados a caminar en obediencia.
¿Qué principios siguen siendo válidos hoy respecto a la Ley de Dios?
Que Dios sigue siendo santo, y su Ley también. Obedecerla por amor y fe en Cristo nos acerca más a Él, y testifica al mundo que vivimos bajo su Reino. La Ley no salva, pero muestra quién es Dios y cómo deben vivir sus hijos.

Deja un comentario

PHP Code Snippets Powered By : XYZScripts.com