📘 Sábado – Introducción a la lección
📖 Lectura: Éxodo 21:1–32; Éxodo 22:16–23:33; 2 Reyes 19:35; Mateo 5:38–48; Romanos 12:19; Mateo 16:27
Dios no quería que su pueblo viviera como las otras naciones, sino que fueran un ejemplo de justicia, obediencia y amor. Para eso, les dio su Ley y muchas instrucciones prácticas sobre cómo vivir correctamente. Las leyes no solo eran reglas, también reflejaban el carácter de Dios: justo, amoroso, santo.
En esta lección veremos cómo las leyes dadas por Dios ayudaban al pueblo a vivir con respeto hacia Él y hacia los demás. Veremos cómo Dios enseñaba a tratar bien a los esclavos, a los extranjeros, a los pobres y a todos los que sufrían. También entenderemos cómo Jesús enseñó a vivir esas leyes con amor, y no solo como un mandato.
Obedecer la ley de Dios no significa cumplir reglas por miedo, sino vivir con un corazón transformado por su amor. La ley no es un castigo, sino una guía para vivir mejor, alejados del mal y cerca de Dios.
📘 Domingo – El código del pacto
📖 Lectura: Éxodo 21:1–32
Dios entregó a Moisés un conjunto de leyes llamado “el código del pacto” para ayudar al pueblo a aplicar los Diez Mandamientos en su vida diaria. Estas leyes hablaban sobre la esclavitud, las heridas físicas, el respeto a los padres, y cómo hacer justicia.
Dios cuidaba incluso a los esclavos. Por ejemplo, si un siervo era golpeado y quedaba dañado, debía ser liberado. Las reglas también ayudaban a frenar la violencia, al enseñar que el castigo debía ser justo y no exagerado.
A diferencia de las leyes humanas de aquella época, las leyes de Dios protegían la vida y la dignidad de todos. Incluso se enseñaba que un animal que causaba daño debía ser controlado por su dueño, mostrando así la responsabilidad individual.
¿De qué manera aún existe hoy la esclavitud y qué podemos hacer?
Hoy todavía hay personas que sufren trabajos forzados o maltratos. Podemos ayudar defendiendo los derechos humanos, siendo justos y apoyando a los más vulnerables, como Dios nos enseña.
📘 Lunes – Más leyes
📖 Lectura: Éxodo 22:16–23:19
Dios dio más instrucciones para proteger a las personas. Estas leyes hablaban sobre cómo tratar a las viudas, a los huérfanos, a los extranjeros, y sobre el uso correcto del dinero, los animales y las tierras.
El Señor pidió que su pueblo actuara con justicia, que no mintiera, que no aceptara sobornos, y que incluso ayudara a sus enemigos si lo necesitaban. También dio instrucciones para cuidar la tierra, descansar en sábado y celebrar tres fiestas especiales para recordar su amor y provisión.
Estas leyes no eran solo mandatos, eran una forma de enseñar a vivir con compasión, respeto y gratitud hacia Dios y hacia los demás.
¿Por qué Dios dio tantas leyes prácticas?
Porque quiere que nuestra vida sea ordenada, justa y llena de amor. Las leyes nos ayudan a vivir mejor, a cuidar a los demás y a no dejarnos llevar por el egoísmo.
📘 Martes – El plan original de Dios
📖 Lectura: Éxodo 23:20–33
Dios tenía un plan especial para darles la Tierra Prometida a los israelitas. Él mismo los guiaría con su Ángel, los protegería y echaría fuera a sus enemigos poco a poco. No sería por su fuerza, sino por el poder de Dios.
El Señor pidió obediencia y fidelidad. No quería que hicieran pactos con los pueblos paganos ni que adoraran a sus ídolos. La victoria dependía de su obediencia, no de su ejército.
Dios también mostró paciencia con las naciones paganas, dándoles tiempo para cambiar antes de quitarles la tierra. Eso muestra que Él es justo, pero también muy paciente.
¿Qué aprendemos de este plan de Dios?
Que Dios es poderoso y paciente. Él quiere bendecirnos, pero también espera que confiemos en Él y sigamos su camino. Su amor es grande, pero no forzará a nadie que no quiera cambiar.
📘 Miércoles – Ojo por ojo
📖 Lectura: Mateo 5:38–48
Jesús enseñó una manera diferente de aplicar la ley “ojo por ojo”. Esa ley era para los jueces, no para que cada persona se vengara por su cuenta. Pero muchos la usaban mal, como excusa para tomar justicia con sus manos.
Jesús dijo que debemos amar a nuestros enemigos, hacer el bien a los que nos hacen mal, y perdonar. Así mostramos que somos hijos de Dios. No basta con amar a los que nos tratan bien, debemos amar como Dios ama: a todos.
La verdadera justicia se mezcla con el amor y el perdón. Jesús no anuló la ley, sino que la llevó a un nivel más alto, donde el corazón cuenta más que solo la acción externa.
¿Qué nos ayuda a no buscar venganza?
Saber que Dios es justo y Él se encargará. Nosotros debemos amar y perdonar, confiando en que al final, Dios pondrá todo en su lugar.
📘 Jueves – Venganza
📖 Lectura: Romanos 12:19; Mateo 6:4, 6; Mateo 16:27; Lucas 6:23; 2 Timoteo 4:8
La Biblia enseña que la venganza le pertenece solo a Dios. No debemos devolver mal por mal, sino dejar que Él haga justicia. Dios ve todo, incluso lo que hacemos en secreto, y nos recompensará en su momento.
Jesús enseñó que debemos ser perfectos como nuestro Padre celestial. Esa perfección no es nunca equivocarse, sino amar incluso cuando es difícil. Dios ama a todos, y nosotros debemos hacer lo mismo.
Amar como Dios nos pide no es fácil. Requiere que dejemos el orgullo, que dejemos de pensar solo en nosotros, y que dejemos que Dios trabaje en nuestro corazón.
¿Cómo aprendemos a amar así?
Pidiéndole a Dios que nos cambie por dentro. Cada día, con su ayuda, podemos amar más, perdonar más y parecernos más a Él.
📘 Viernes – Para meditar
📖 Lectura: Patriarcas y profetas, capítulo “La ley dada a Israel”
Vivimos en un mundo donde hay dolor, injusticias y sufrimiento. Pero Dios está con nosotros. Jesús caminó ese camino antes que nosotros y sabe lo que sentimos. Él promete ayudarnos y darnos fuerzas.
La ley de Dios es buena. Nos muestra lo que es correcto y nos guía a una vida mejor. Jesús no vino a quitar la ley, sino a mostrarnos cómo vivirla con amor.
Ser perfectos como Dios es reflejar su carácter: amar, perdonar, actuar con justicia y misericordia. Con la ayuda del Espíritu Santo, eso es posible.
¿Qué significa ser perfectos como Dios?
Significa vivir con amor, paciencia, perdón y humildad, como Dios lo hace con nosotros. No es ser sin errores, sino reflejar su carácter cada día.