Versículo para memorizar
Hechos 18:9-10:
«No temas. Sigue hablando y no calles, que yo estoy contigo, y ninguno te podrá dañar; pues tengo mucho pueblo en esta ciudad».
Sábado 27 de junio
El ministerio de Pablo en Corinto
Esta lección nos introduce al trabajo misionero de Pablo en una ciudad difícil: Corinto. Era una ciudad grande, comercial, religiosa, inmoral y llena de problemas. Sin embargo, Dios no vio solo los pecados de la ciudad; también vio personas que podían ser alcanzadas por el evangelio.
Pablo trabajaba fabricando tiendas para sostenerse, pero su verdadera misión era predicar a Cristo. Esto nos enseña que nuestro trabajo diario no tiene que estar separado de nuestra misión espiritual. Podemos tener un empleo, responsabilidades y ocupaciones, pero nuestra vida debe tener un propósito más alto: reflejar a Jesús y compartir su amor.
La iglesia de Corinto tenía muchos problemas: divisiones, inmoralidad, pleitos, confusión doctrinal e influencia de la cultura. Pero Pablo no respondió con enojo ni con orgullo. Respondió llevando a la iglesia al centro del evangelio: Jesucristo y Él crucificado.
La enseñanza principal del sábado es que los problemas de la iglesia y de la vida personal solo pueden ser enfrentados correctamente cuando Cristo está en el centro.
Domingo 28 de junio
Pablo, apóstol de Jesús llamado por Dios
Pablo comienza sus cartas diciendo que era apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios. Esto era muy importante porque su autoridad no venía de una elección humana, de su preparación académica ni de su experiencia personal. Su llamado venía de Dios.
Pregunta: ¿Qué dos elementos del ministerio de Pablo son destacados en 1 Corintios 1:1 y Romanos 1:1?
Respuesta: Primero, que Pablo fue llamado por Dios. Segundo, que fue enviado como apóstol y siervo de Jesucristo para anunciar el evangelio.
Pablo sabía quién era y quién lo había llamado. Esa seguridad le daba firmeza en medio de las críticas, la oposición y los problemas. Cuando una persona entiende que Dios la ha llamado, no vive dependiendo de la aprobación de los demás.
El llamado de Pablo también nació de su encuentro con Cristo resucitado. Antes perseguía a la iglesia, pero Jesús transformó su vida y lo convirtió en predicador del evangelio. Esto muestra que Dios puede cambiar la dirección de una vida y usar incluso a quienes antes estaban lejos de él.
Pregunta personal: ¿Cuál es tu llamado y cómo sabes que lo es?
Respuesta: Todo creyente ha sido llamado a seguir a Cristo, servirle y testificar de su amor. Algunos sirven predicando, otros enseñando, ayudando, guiando, orando, escribiendo, apoyando o compartiendo la fe en su familia y comunidad. Sabemos nuestro llamado cuando caminamos con Dios, escuchamos su Palabra, usamos los dones que él nos dio y vemos dónde podemos servir con amor.
Si alguien siente que no tiene ningún llamado, quizá necesita acercarse más a Dios, orar con sinceridad y preguntarle: “Señor, ¿qué quieres que haga?”. Dios no llama a todos a lo mismo, pero sí llama a todos a vivir para él.
Lunes 29 de junio
De Atenas a Corinto
Antes de llegar a Corinto, Pablo estuvo en Atenas. Allí se encontró con una ciudad llena de ídolos, filosofía y religiosidad. Mientras esperaba a Timoteo y Silas, no se quedó inactivo. Habló de Jesús en la sinagoga, en el mercado y en el Areópago.
Pregunta: ¿Dónde estuvo Pablo antes de ir a Corinto y qué hizo allí?
Respuesta: Pablo estuvo en Atenas. Allí predicó acerca de Jesús en diferentes lugares: la sinagoga, el mercado y el Areópago. Aprovechó cada oportunidad para hablar del evangelio.
Esto nos enseña que Pablo no esperaba condiciones perfectas para predicar. Donde estaba, hablaba de Cristo. Para él, cada lugar podía convertirse en un campo misionero.
Después Pablo llegó a Corinto durante su segundo viaje misionero. Allí trabajó fabricando tiendas, predicó en la sinagoga, enseñó la Palabra de Dios y dio testimonio de que Jesús era el Cristo. Permaneció en Corinto un año y medio.
Pregunta: ¿Qué hizo Pablo cuando llegó a Corinto y durante su estadía allí?
Respuesta: Trabajó para sostenerse, comenzó predicando en la sinagoga, enseñó la Palabra de Dios, testificó que Jesús era el Mesías y permaneció allí fortaleciendo la obra.
La gran lección del lunes es que debemos aprovechar cada oportunidad para compartir a Jesús. A veces pensamos que predicar solo significa hablar desde un púlpito, pero también se predica con una conversación, un consejo, una oración, una publicación, una visita, un acto de bondad o un testimonio personal.
Pregunta de aplicación: ¿Qué podemos aprender de Pablo sobre aprovechar oportunidades para predicar el evangelio?
Respuesta: Que no debemos esperar el momento perfecto. Podemos compartir a Cristo en el trabajo, en la escuela, en la familia, en redes sociales, en la iglesia y en conversaciones cotidianas. El evangelio avanza cuando los creyentes están dispuestos a hablar de Jesús donde Dios los coloca.
Martes 30 de junio
La ciudad de Corinto
Corinto era una ciudad muy importante en el mundo antiguo. Tenía una ubicación estratégica, dos puertos y mucho comercio. Era una ciudad rica, transitada y con influencia. Por eso Pablo vio allí una gran oportunidad misionera: si el evangelio llegaba a Corinto, podía extenderse a muchos otros lugares.
Pregunta: ¿Qué podemos deducir sobre la economía de Corinto?
Respuesta: Era una ciudad próspera, comercial y estratégica. Sus puertos facilitaban el intercambio de mercancías y la llegada de personas de diferentes lugares.
Pero Corinto también tenía grandes problemas morales y espirituales. Era conocida por la inmoralidad sexual, el libertinaje y la idolatría. Había muchos templos y cultos a diversos dioses. La vida religiosa de la ciudad estaba mezclada con prácticas paganas que influían en la sociedad.
Pregunta: ¿Qué podemos deducir sobre la moralidad de Corinto?
Respuesta: Era una sociedad marcada por la inmoralidad sexual y una cultura permisiva. Esto representaba un gran desafío para los creyentes.
Pregunta: ¿Qué podemos deducir sobre la vida religiosa de Corinto?
Respuesta: Había pluralismo religioso, muchos templos, muchos dioses e idolatría. La ciudad estaba espiritualmente confundida.
Pablo eligió Corinto no porque fuera fácil, sino porque era estratégica. A veces Dios nos llama a lugares difíciles porque allí también hay personas que necesitan conocer a Cristo.
Pregunta: ¿Qué desafíos de la cultura actual pueden dificultar la predicación del evangelio?
Respuesta: La indiferencia espiritual, el materialismo, la inmoralidad, la presión social, el entretenimiento sin límites, la burla hacia la fe y la idea de que cada persona puede vivir sin rendir cuentas a Dios.
Pregunta: ¿Cómo podemos superarlos?
Respuesta: Permaneciendo firmes en Cristo, estudiando la Biblia, orando, viviendo con coherencia, mostrando amor y predicando un evangelio claro, sin diluir la verdad.
Pregunta: ¿Qué diferencias existen entre Corinto y las ciudades actuales?
Respuesta: Han cambiado las formas, la tecnología y el contexto, pero el corazón humano sigue teniendo las mismas necesidades: perdón, esperanza, dirección y salvación. La idolatría quizá ya no siempre tiene templos visibles, pero puede aparecer en forma de dinero, placer, fama, poder o autosuficiencia.
Miércoles 1 de julio
“Tengo mucho pueblo en esta ciudad”
La predicación de Pablo en Corinto tuvo oposición. Algunos judíos se opusieron y blasfemaron, es decir, insultaron y trataron de desacreditarlo. Pablo pudo haberse sentido frustrado porque los resultados no fueron como esperaba.
Pero la obra no fue en vano. Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en Jesús junto con su familia, y muchos corintios también creyeron y fueron bautizados.
Pregunta: ¿Cuáles fueron los resultados de la predicación de Pablo?
Respuesta: Aunque hubo oposición, también hubo frutos. Crispo y su familia creyeron, y muchos corintios aceptaron el evangelio y fueron bautizados.
Esto nos recuerda que no debemos medir la obra de Dios solo por la oposición que enfrentamos. A veces parece que nadie escucha, pero la Palabra de Dios está trabajando en corazones que nosotros no vemos.
Pablo también sintió miedo y debilidad. En 1 Corintios 2:3 él reconoce que estuvo entre ellos con temor y temblor. Era humano. Se cansaba, se preocupaba y podía desanimarse.
Pregunta: ¿Qué podemos deducir acerca de los sentimientos de Pablo ante los desafíos que enfrentaba?
Respuesta: Pablo probablemente se sentía débil, cansado, temeroso y quizá tentado a abandonar Corinto. La oposición había sido fuerte y él necesitaba ánimo de Dios.
Dios lo animó con una visión nocturna y le dijo: “No temas. Sigue hablando y no calles, que yo estoy contigo”. Además, le reveló algo maravilloso: “Tengo mucho pueblo en esta ciudad”.
Pregunta: ¿Cómo animó Dios a su siervo?
Respuesta: Le aseguró su presencia, protección y propósito. Le dijo que no tuviera miedo, que siguiera hablando y que había muchas personas en Corinto que serían alcanzadas por el evangelio.
Pregunta: ¿Qué promesas hay en Isaías 41:10?
Respuesta: Dios promete estar con nosotros, fortalecernos, ayudarnos y sostenernos con su mano victoriosa.
Pregunta: ¿Cómo deberían incidir esas promesas en nuestra vida diaria?
Respuesta: Deben darnos valor, paz y confianza. No significan que nunca tendremos problemas, pero sí que no estaremos solos. Dios sostiene a sus hijos aun en los momentos difíciles.
Jueves 2 de julio
Las cartas de Pablo a los Corintios
Pablo escribió a los corintios porque la iglesia tenía muchos problemas. La familia de Cloé le informó que había divisiones, pleitos y conflictos. Además, los corintios le enviaron preguntas sobre matrimonio, divorcio, alimentos sacrificados a los ídolos, culto, dones espirituales y resurrección.
Pregunta: ¿Cómo nos ayudan estos pasajes a comprender por qué Pablo escribió cartas a los corintios?
Respuesta: Nos muestran que Pablo escribió para corregir errores, responder preguntas, orientar a la iglesia, llamar al arrepentimiento y ayudar a los creyentes a vivir centrados en Cristo.
Pablo no escribió con indiferencia. Escribió con dolor, amor y preocupación pastoral. Él no quería destruir a la iglesia, sino restaurarla. La corrección cristiana verdadera no nace del orgullo, sino del amor.
La iglesia de Corinto estaba influenciada por la cultura que la rodeaba. Valoraban la competencia, el poder, la riqueza y la apariencia. Pablo quería que ellos dejaran de pensar como el mundo y aprendieran a ver la vida desde el evangelio.
Esta enseñanza sigue siendo muy actual. Hoy también la iglesia puede ser influenciada por la cultura: por el deseo de reconocimiento, las divisiones, la búsqueda de poder, la frialdad espiritual, la falta de amor, la inmoralidad o la indiferencia hacia la misión.
Pregunta: ¿Qué nos dice 2 Corintios 2:4 sobre lo mucho que Pablo se preocupaba por estas personas?
Respuesta: Nos muestra que Pablo sufría por ellos. Escribía con lágrimas, tristeza y amor profundo. No corregía para humillar, sino para salvar, sanar y guiar.
Pregunta: ¿Cuán insensibles pueden ser nuestros corazones para con los demás?
Respuesta: Podemos volvernos insensibles cuando vemos los problemas de otros sin compasión, cuando corregimos sin amor, cuando juzgamos rápido o cuando dejamos de preocuparnos por la salvación de las personas. Pablo nos enseña que la verdad debe ir acompañada de amor.
Viernes 3 de julio
Para estudiar y meditar
El viernes resume la experiencia de Pablo en Corinto y nos muestra que el apóstol decidió cambiar su manera de trabajar. En Atenas había usado más razonamientos filosóficos, pero en Corinto decidió concentrarse en un mensaje sencillo y poderoso: Jesucristo y Él crucificado.
Pablo entendió que las discusiones complicadas no siempre transforman el corazón. Lo que transforma es Cristo, su cruz, su amor, su sacrificio y su poder salvador.
También vemos que Pablo pensó en abandonar Corinto. El campo parecía difícil, la ciudad estaba llena de corrupción y la iglesia futura parecía poco prometedora. Pero Dios le habló y le dijo que se quedara porque tenía mucho pueblo allí. Esa promesa cambió su perspectiva.
Pregunta 1: ¿Por qué es tan importante saber quiénes somos y cuál es nuestro llamado?
Respuesta: Porque cuando sabemos que Dios nos ha llamado, servimos con propósito, firmeza y humildad. No dependemos de la aprobación humana ni abandonamos fácilmente cuando aparecen dificultades. Saber quiénes somos en Cristo nos da identidad y dirección.
Pregunta 2: Pablo sintió ganas de abandonar Corinto. ¿Qué le hizo cambiar de opinión?
Respuesta: La palabra de Dios. El Señor le dijo que no tuviera miedo, que siguiera hablando y que tenía mucho pueblo en esa ciudad. Pablo cambió de opinión porque entendió que Dios aún tenía una obra que hacer allí.
Pregunta: ¿Cómo nos puede ayudar esto cuando sentimos ganas de abandonar un proyecto misionero?
Respuesta: Nos recuerda que no debemos decidir solo por cansancio, miedo o frustración. Antes de abandonar, debemos orar, buscar la dirección de Dios y recordar que quizá hay frutos que todavía no vemos.
Pregunta: ¿Podría haber ocasiones en las que debamos abandonar un proyecto?
Respuesta: Sí, puede haber momentos en que Dios nos dirija a cerrar una etapa, cambiar de estrategia o servir en otro lugar. Pero esa decisión debe tomarse con oración, sabiduría y dirección espiritual, no solo por desánimo.
Pregunta 3: ¿Cómo podemos estar en el mundo y no dejarnos influir por lo que hay en el mundo?
Respuesta: Permaneciendo unidos a Cristo, estudiando la Biblia, orando, cuidando lo que vemos y escuchamos, buscando amistades que fortalezcan la fe y tomando decisiones basadas en la voluntad de Dios.
Pregunta: ¿De qué maneras nuestra iglesia puede estar siendo influenciada negativamente por la cultura actual?
Respuesta: Cuando adopta valores como el orgullo, la competencia, la apariencia, el materialismo, la falta de reverencia, la división, la frialdad espiritual o la indiferencia hacia la misión. La iglesia está llamada a amar al mundo como Cristo lo ama, pero no a copiar sus valores.
Resumen final de la semana
La primera lección nos enseña que Corinto era un lugar difícil, pero Dios tenía allí muchas personas que necesitaban el evangelio. Pablo fue llamado por Dios, predicó a Cristo, enfrentó oposición, corrigió con amor y permaneció fiel a la misión.
La gran enseñanza es esta: el mensaje de la cruz sigue siendo la respuesta para los desafíos de la iglesia y del mundo actual. Dios todavía tiene mucho pueblo en cada ciudad, y nos llama a ser instrumentos para alcanzarlos.