Efesios 1:4 – Escogidos por Dios

Versículo clave
“Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.” (Efesios 1:4)

INTRODUCCIÓN

Escogidos por Dios: esta es una de las verdades más poderosas que un joven puede escuchar en medio del rechazo. Muchas veces, cuando una persona no nos escoge en una relación, sentimos que no valemos lo suficiente. Subimos fotos, buscamos reconocimiento, tratamos de demostrar lo que somos para que alguien se dé cuenta de lo que perdió. Pero aunque logremos mostrar lo mejor de nosotros, puede ser que esa persona simplemente no decida quedarse.

El dolor de no ser escogidos por alguien puede llevarnos a dudar de nuestra identidad. Sin embargo, Efesios 1:4 nos recuerda que ya hemos sido escogidos por Dios desde antes de la fundación del mundo. Eso significa que nuestra identidad y valor no dependen de una elección humana, sino de una decisión eterna del Padre.

Este sermón mostrará cómo entender que somos escogidos por Dios nos libera del dolor del rechazo, nos da propósito y nos enseña a amar sin miedo.

CONTEXTO HISTÓRICO Y BÍBLICO

La carta a los Efesios fue escrita en un mundo donde el valor de las personas dependía de su posición social, riqueza o prestigio. En ese contexto, Pablo afirma algo radical: los creyentes son escogidos por Dios antes de la creación del mundo. Su identidad no depende de la sociedad, sino de la gracia.

Para los jóvenes de Éfeso, rodeados de filosofías paganas y cultos idolátricos, escuchar que habían sido escogidos por Dios significaba libertad de la comparación y seguridad en el amor divino. Esa verdad es igual de relevante hoy. En un tiempo donde el valor parece medirse por belleza, seguidores o éxito, Efesios 1:4 nos invita a recordar que lo más importante ya está asegurado: somos escogidos por Dios.

DESARROLLO DOCTRINAL

1. El rechazo humano no cancela que somos escogidos por Dios

Cuando alguien no nos escoge, la primera reacción es sentirnos insuficientes. Pero la Biblia nos enseña que el rechazo humano no cambia el hecho de que somos escogidos por Dios. José fue rechazado por sus hermanos, David fue ignorado por su propio padre, Jesús fue despreciado por su pueblo (Isaías 53:3). Y aun así, todos ellos estaban en el plan divino.

El rechazo humano es doloroso, pero no tiene la autoridad para redefinir lo que Dios ya decidió. Si Dios te ha escogido, tu valor no cambia aunque otros no lo vean. Ser escogidos por Dios es un recordatorio de que tu identidad no está en las manos de quien te rechaza, sino en las manos de Aquel que te creó.

Cada vez que experimentes el rechazo, repite en tu corazón: “Soy escogido por Dios”. Esa afirmación reorienta la mente y fortalece el alma.

2. Somos escogidos por Dios desde la eternidad

Efesios 1:4 declara que fuimos escogidos por Dios antes de la fundación del mundo. Esto significa que su amor no comenzó cuando naciste, ni cuando entraste a la iglesia, ni cuando lograste algo. Su amor viene desde la eternidad.

Saber que fuimos escogidos por Dios nos da seguridad. Nada de lo que pase en esta vida puede cambiar esa elección. Las personas pueden cambiar de opinión, pero Dios no cambia: “Con amor eterno te he amado” (Jeremías 31:3). Ese amor eterno nos permite descansar, aunque alguien aquí en la tierra nos diga “no”.

El ser escogidos por Dios también nos libra de la competencia. No tenemos que ganar el amor divino ni compararnos con otros. Dios ya decidió amarnos y llamarnos suyos.

3. El rechazo puede ser parte del plan de los escogidos por Dios

Ser rechazados puede sentirse como fracaso, pero muchas veces es protección. Dios usa el rechazo humano como parte del plan de los escogidos por Dios. Proverbios 16:9 enseña que el hombre piensa su camino, pero Jehová endereza sus pasos.

Moisés fue rechazado cuando intentó liberar a Israel por primera vez, y ese rechazo lo llevó al desierto donde Dios lo formó. De igual manera, a veces el rechazo en una relación nos evita sufrimiento futuro y nos prepara para el propósito correcto.

Si somos escogidos por Dios, podemos confiar en que nada se desperdicia, ni siquiera el rechazo. Lo que parece una pérdida hoy puede ser parte de una preparación para algo mayor mañana.

4. Los escogidos por Dios encuentran en Cristo su verdadera elección

Muchos jóvenes buscan en otra relación la cura para el rechazo. Pero la única elección que llena el corazón es la elección de Cristo. Jesús dijo: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros” (Juan 15:16). Ser escogidos por Dios en Cristo es más importante que cualquier elección terrenal.

Cuando entendemos que somos escogidos por Dios, ya no necesitamos probar nuestro valor a través de un noviazgo o de la aprobación de alguien más. Descansamos en la elección divina y podemos amar con libertad, sin miedo a perder nuestra identidad.

El rechazo humano duele, pero ser escogidos por Dios sana. Cristo nos recuerda que lo que importa no es quién nos dijo “no”, sino quién nos dijo “sí” en la cruz.

5. Los escogidos por Dios aprenden a amar mejor

El rechazo no tiene por qué destruirnos, puede transformarnos. Los escogidos por Dios aprenden empatía, paciencia y resiliencia a través de las pruebas. Romanos 5:3-5 dice que la tribulación produce paciencia, carácter y esperanza.

Cuando somos escogidos por Dios, el rechazo deja de ser una herida sin sentido y se convierte en un taller de amor. Aprendemos a no amar esperando algo a cambio, sino a amar porque ya hemos sido amados. Aprendemos a perdonar y a mirar a otros como Dios nos mira.

Así, el rechazo nos prepara para un amor más profundo, más maduro y más parecido al amor de Cristo.

ILUSTRACIÓN

Un joven lloraba porque su novia lo había dejado. Su abuela le dijo: “No llores por alguien que no te escogió. Alguien más grande ya lo hizo. El Rey del universo te escogió antes de que nacieras.” Esa frase cambió su perspectiva. Recordó que aunque un corazón humano lo rechazó, el corazón de Dios ya lo había aceptado para siempre.

APLICACIÓN PERSONAL

Si alguna vez sientes el dolor de no haber sido escogido, recuerda que ya eres escogido por Dios. Esa es tu identidad, tu seguridad y tu esperanza. No necesitas que alguien más lo confirme: el cielo ya lo declaró. Vive como alguien escogido, amado y enviado por Dios.

LLAMADO

Hoy el Señor te invita a dejar el dolor del rechazo humano y abrazar la elección divina. No vivas definido por quién no te escogió, sino por Aquel que te escogió desde la eternidad.

ORACIÓN FINAL

Señor, gracias porque soy escogido por Ti. Ayúdame a sanar mis heridas, a recordar que mi valor está en Tu elección y no en la aprobación de otros. Haz que viva como alguien escogido por Dios para reflejar Tu amor. Amén.

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Manos rompiendo cadenas brillantes, simbolizando la libertad en Cristo de la codependencia.

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