LECCIÓN 11 — MAYORDOMÍA Y MISIÓN

Para el 12 de septiembre de 2026

Texto para memorizar

“Porque ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a ustedes se hizo pobre, siendo rico; para que ustedes fuesen enriquecidos con su pobreza” (2 Corintios 8:9).

SÁBADO 5 DE SEPTIEMBRE — INTRODUCCIÓN

La lección de esta semana une dos ideas que a veces tratamos por separado: mayordomía y misión.

Cuando hablamos de mayordomía normalmente pensamos en diezmos, ofrendas y administración del dinero. Sin embargo, Pablo presenta algo mucho más amplio. Ser mayordomos significa reconocer que todo lo que somos y poseemos pertenece a Dios y puede ser utilizado para cumplir su misión.

En 2 Corintios 8 y 9, Pablo habla de una colecta destinada a ayudar a los creyentes necesitados de Judea. Pero para Pablo aquello no era simplemente una campaña para recaudar dinero. Era una oportunidad para demostrar el carácter de Cristo.

La gran idea de la semana es esta:

Dios da, y quienes han sido transformados por su gracia también aprenden a dar.

Juan 3:16 lo muestra claramente: Dios amó y, porque amó, dio.

Por eso la generosidad no comienza en nuestra billetera. Comienza en el carácter de Dios.

La iglesia necesita recursos económicos para cumplir la misión, pero también necesita personas que entreguen su tiempo, capacidades, influencia, talentos y vida al servicio de Dios.


DOMINGO 6 DE SEPTIEMBRE

EL EJEMPLO DE JESÚS

¿Qué estaba sucediendo?

Los cristianos de Judea estaban pasando por dificultades económicas. Pablo animó a varias iglesias a reunir una ofrenda para ayudarlos.

Los creyentes de Macedonia eran pobres, pero aun así fueron extraordinariamente generosos. Sin embargo, Pablo no presentó a los macedonios como el ejemplo máximo de generosidad.

El verdadero ejemplo era Jesús.

Lee 2 Corintios 8:9

Pregunta: ¿Qué nos dice este pasaje acerca del ejemplo de Jesús?

Respuesta

Jesús es el mayor ejemplo de entrega porque tenía todo y voluntariamente renunció a sus privilegios para salvarnos.

Cuando Pablo dice que Jesús “siendo rico se hizo pobre”, no está hablando solamente de dinero.

Cristo poseía la gloria celestial junto al Padre. Sin embargo, decidió dejar esa posición, venir a este mundo, convertirse en ser humano, vivir humildemente y finalmente entregar su vida en la cruz.

Jesús no dio simplemente algo que poseía.

Se dio a sí mismo.

Ese es el fundamento de la verdadera mayordomía cristiana.

No preguntamos solamente:

“¿Cuánto tengo que dar?”

La pregunta debería ser:

“Después de todo lo que Cristo hizo por mí, ¿cómo puedo usar lo que tengo para servir a otros?”

La generosidad cristiana no nace de una obligación financiera, sino de contemplar el sacrificio de Jesús.

Pregunta de reflexión

Reflexiona sobre el nacimiento, la vida, la muerte y la resurrección de Jesús. Cuando te das cuenta de que todo esto lo hizo por ti, para que puedas tener esperanza en algo que trasciende la existencia presente, ¿cuál es tu reacción?

Respuesta sugerida

La reacción natural debería ser gratitud, adoración y entrega.

Cuando comprendemos que Cristo dejó la gloria del cielo, vivió entre nosotros, sufrió y murió para darnos vida eterna, comenzamos a entender que nuestra vida también debería ser utilizada para servir.

No damos para comprar la salvación.

Damos porque ya hemos recibido gratuitamente la salvación en Cristo.

Y cuanto mejor entendamos la gracia, más dispuestos estaremos a poner nuestro tiempo, dinero, talentos y capacidades al servicio de Dios y de otras personas.

Idea principal del domingo

La verdadera mayordomía comienza mirando a Jesús.

Él no dio lo que le sobraba.

Se entregó completamente.


LUNES 7 DE SEPTIEMBRE

LA MOTIVACIÓN

Pablo explica que no basta con dar.

También importa por qué damos.

Una persona puede entregar dinero por presión, por reconocimiento, por compromiso social o incluso para aparentar espiritualidad.

Pero la generosidad cristiana tiene motivaciones mucho más profundas.

La lección presenta cuatro.

1. Gratitud por la gracia de Dios

Todo comienza con lo que Dios ya hizo por nosotros.

Dios nos dio a Cristo.

Cuando damos, nuestra ofrenda se convierte en una respuesta de gratitud.

En otras palabras:

No damos para que Dios nos ame; damos porque Dios ya nos amó.

2. Seguir el ejemplo de Jesús

Cristo se entregó completamente.

Por eso nuestra generosidad refleja, aunque sea de manera pequeña, el carácter de Jesús.

3. Compartir las bendiciones recibidas

Pablo enseña que Dios nos permite recibir para que también podamos compartir.

Esto cambia nuestra visión de las bendiciones.

En lugar de pensar:

“Dios me dio esto solamente para mí”,

podemos preguntarnos:

“¿Cómo puedo usar esta bendición para beneficiar también a alguien más?”

4. Amor sincero

La generosidad demuestra lo que realmente hay en el corazón.

Jesús dijo que donde está nuestro tesoro también está nuestro corazón.

Por eso la forma en que utilizamos nuestros recursos revela nuestras prioridades.


Pregunta del día

Lee 2 Corintios 8:1, 5 y 2 Corintios 9:7, 9, 13 y 15. ¿Cuál es el mensaje central de estos pasajes?

Respuesta

El mensaje central es que la verdadera generosidad nace de la gracia de Dios y produce una entrega voluntaria, alegre y agradecida.

Los macedonios primero se entregaron al Señor y después estuvieron dispuestos a compartir lo que poseían.

Pablo también enseña que el creyente no debería dar con tristeza ni por obligación.

La ofrenda cristiana debería expresar:

  • gratitud,
  • amor,
  • adoración,
  • generosidad,
  • confianza en Dios.

Dar es una consecuencia de haber experimentado la gracia.


Pregunta de reflexión

¿Cuán generoso eres? A la luz de la cruz, ¿cuánto das en comparación con lo que podrías dar?

Respuesta sugerida

La pregunta no busca producir culpa sino examinar nuestras prioridades.

Cuando contemplamos la cruz comprendemos que Cristo no se reservó nada para sí mismo.

Por eso debemos preguntarnos si nuestra generosidad refleja realmente nuestra gratitud.

Tal vez podríamos dar más dinero, pero también más tiempo, atención, servicio, hospitalidad, ayuda o acompañamiento.

Generosidad no significa necesariamente dar grandes cantidades.

Significa tener un corazón dispuesto a compartir.

Idea principal del lunes

La gracia es la motivación de la generosidad.

Primero Dios nos dio.

Después nosotros aprendemos a dar.


MARTES 8 DE SEPTIEMBRE

PLANIFICACIÓN

La generosidad cristiana no debería depender solamente de impulsos emocionales.

Pablo enseña que también debe existir planificación.

Lee 2 Corintios 9:7

“Cada uno dé como propuso en su corazón…”

La expresión indica que la persona ya había tomado una decisión antes de entregar la ofrenda.

Esto enseña algo importante:

Dar puede y debe formar parte de nuestra planificación financiera.

Muchas veces gastamos primero y damos a Dios únicamente si sobra algo.

Pablo presenta el proceso de manera distinta.

El creyente considera de antemano cuánto puede compartir.


Dos principios aparecen aquí

1. Decisión previa

Cada persona decide con anticipación cuánto dará.

No debe ser una decisión impulsiva ni producto de presión.

2. Proporcionalidad

Los macedonios dieron según sus posibilidades.

Eso significa que Dios no espera exactamente la misma cantidad de todas las personas.

La cantidad cambia dependiendo de los recursos de cada uno.

Lo importante es la fidelidad y la disposición.

En el caso del diezmo existe una proporción específica: el diez por ciento.

Pero en las ofrendas Pablo enseña:

“Cada uno dé como propuso en su corazón”.

Por eso la persona puede decidir qué porcentaje o proporción de sus ingresos desea dedicar a las ofrendas.


Pregunta del día

¿Qué dice 2 Corintios 9:7 acerca del acto de dar?

Respuesta

Enseña que dar debe ser:

personal, consciente, planificado, voluntario y alegre.

Cada creyente debe decidir en su corazón cuánto dará.

No debería hacerlo por presión ni con resentimiento.

Dios valora no solamente la cantidad entregada, sino también la actitud y la intención del corazón.


Pregunta de reflexión

¿Cuán fiel eres con los diezmos y las ofrendas, independientemente de tu condición económica? ¿Utilizas excusas para abstenerte de dar aunque puedes hacer más?

Respuesta sugerida

La fidelidad no depende de tener mucho dinero.

Los macedonios demostraron que incluso una persona con pocos recursos puede desarrollar un espíritu generoso.

Esto no significa actuar irresponsablemente ni ignorar las necesidades básicas de nuestra familia.

Significa incluir a Dios dentro de nuestra administración financiera y preguntarnos sinceramente:

“¿Estoy dando de acuerdo con las bendiciones que Dios me ha permitido recibir?”

También debemos evitar usar constantemente nuestra situación económica como excusa si en realidad existen posibilidades de compartir.

Idea principal del martes

La generosidad también necesita planificación.

No damos únicamente cuando sentimos emoción.

Decidimos conscientemente apartar algo para Dios y para su misión.


MIÉRCOLES 9 DE SEPTIEMBRE

ACTITUD

Los macedonios son uno de los ejemplos más impresionantes de generosidad del Nuevo Testamento.

Lo sorprendente es que eran pobres.

Sin embargo, su pobreza no destruyó su espíritu generoso.

Pablo describe varias características de su actitud.

1. Dieron con alegría

No consideraron la ofrenda como una carga.

Experimentaron alegría al participar.

2. Dieron con generosidad

No permitieron que la escasez eliminara su deseo de ayudar.

3. Dieron voluntariamente

No tuvieron que ser obligados.

Ellos mismos quisieron participar.

4. Consideraron que dar era un privilegio

Esto es quizá lo más sorprendente.

No dijeron:

“¿Por qué tenemos que ayudar?”

Prácticamente dijeron:

“Por favor, permítannos participar.”

Habían comprendido que colaborar con la obra de Dios era un privilegio.

5. Primero se entregaron a Dios

Esta es la clave.

Antes de entregar dinero, se habían entregado ellos mismos al Señor.

Cuando una persona pertenece completamente a Dios, sus posesiones dejan de ser el centro de su vida.


Pregunta del día

¿Qué razón podría haber detrás de la disposición de los macedonios a dar sus ofrendas con tanta generosidad?

Respuesta

La razón principal era su entrega completa a Dios y la experiencia de su gracia.

Pablo dice que primero se dieron a sí mismos al Señor.

Por eso podían entregar también sus recursos con alegría.

No consideraban que estaban perdiendo algo.

Consideraban que tenían el privilegio de participar en la misión y ayudar a otros creyentes.

Su generosidad no provenía de abundancia económica sino de abundancia espiritual.


Una enseñanza muy importante

La mayordomía no se limita al dinero.

Podemos dar:

tiempo,
capacidades,
conocimientos,
hospitalidad,
influencia,
trabajo,
atención,
acompañamiento,
oración.

Una persona puede tener poco dinero y aun así ser extraordinariamente generosa.

Idea principal del miércoles

Antes de entregar nuestras posesiones, Dios desea nuestro corazón.

Los macedonios primero se entregaron a Dios y luego estuvieron dispuestos a compartir lo que tenían.


JUEVES 10 DE SEPTIEMBRE

UNIDAD

La colecta organizada por Pablo tenía otro objetivo importante:

unir a la iglesia.

Existía una distancia histórica entre judíos y gentiles.

Ahora personas provenientes de ambos grupos habían aceptado a Cristo.

Pablo quería que comprendieran que formaban una sola familia espiritual.

Cuando las iglesias gentiles enviaban ayuda a los creyentes judíos necesitados de Jerusalén, estaban diciendo mediante sus acciones:

“Somos una sola iglesia.”


Administración responsable

Pablo también muestra algo muy importante relacionado con el manejo del dinero.

El dinero de la iglesia no era administrado secretamente por una sola persona.

Tito y otros hermanos seleccionados por las iglesias participaron en la administración de la colecta.

Eso demuestra principios como:

responsabilidad, transparencia y confianza.

Los recursos destinados a la misión debían ser manejados cuidadosamente.


Pregunta del día

¿Cómo revela Romanos 15:26-27 el deseo de Pablo por la unidad?

Respuesta

Pablo explica que los creyentes de Macedonia y Acaya estaban enviando ayuda económica a los creyentes pobres de Jerusalén.

Los gentiles habían recibido bendiciones espirituales relacionadas con el evangelio que originalmente llegó por medio del pueblo judío.

Ahora podían responder compartiendo sus bienes materiales.

Por eso la ofrenda se convirtió en una demostración práctica de unidad.

Ya no eran grupos separados.

Eran hermanos en Cristo.

La ayuda económica expresaba una comunión espiritual.


Pregunta de reflexión

¿Cómo contribuyen las ofrendas que damos para otras iglesias y misiones en lugares muy lejanos a la unidad de nuestra iglesia mundial?

Respuesta sugerida

Cuando contribuimos con proyectos misioneros en otros países o regiones, participamos en una obra mucho mayor que nuestra congregación local.

Tal vez nunca conozcamos personalmente a quienes reciben esos recursos, pero mediante nuestras ofrendas ayudamos a:

predicar el evangelio,
construir iglesias,
formar obreros,
sostener misioneros,
ayudar comunidades
y llevar esperanza a lugares donde nosotros no podríamos llegar personalmente.

Esto nos recuerda que pertenecemos a una iglesia mundial con una misión común.

Las ofrendas pueden unir personas separadas por miles de kilómetros alrededor del mismo propósito.

Idea principal del jueves

La generosidad une a la iglesia.

Cuando damos para la misión dejamos de pensar solamente en “mi iglesia” y comenzamos a pensar en la iglesia de Cristo.


VIERNES 11 DE SEPTIEMBRE

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR

Las citas de Elena G. de White incluidas en la lección profundizan una idea fundamental:

Dios realmente no necesita nuestro dinero.

Todo le pertenece.

Cuando damos, Dios nos está permitiendo participar en su obra.

Por eso la ofrenda no es simplemente una transferencia económica.

Es una experiencia espiritual.

Mediante nuestra generosidad demostramos nuestra gratitud, nuestra confianza y nuestro amor.

Además, Elena G. de White amplía la idea de mayordomía:

no solamente debemos entregar dinero.

También podemos entregar:

tiempo, influencia y capacidades.

Todo lo que Dios coloca en nuestras manos puede convertirse en instrumento para la misión.


PREGUNTAS PARA DIALOGAR

1. ¿Por qué es tan importante el ejemplo de Jesús respecto de la mayordomía?

Porque Jesús revela el verdadero significado de dar.

Cristo no entregó simplemente recursos materiales.

Se entregó a sí mismo.

Dejó la gloria celestial, asumió nuestra humanidad y finalmente dio su vida por nuestra salvación.

Por eso toda mayordomía cristiana debe comenzar con Cristo.

Cuando entendemos cuánto recibió el mundo mediante su sacrificio, aprendemos que nuestros recursos también pueden utilizarse para bendecir y salvar a otros.


2. Juan 3:16 implica que la dadivosidad es el idioma del cielo. Lee Juan 15:13; Efesios 5:2, 25; Gálatas 2:19-20 y 1 Juan 3:16. ¿Qué tienen en común estos pasajes con Juan 3:16 y qué mensaje podemos extraer?

Todos presentan la misma relación:

amor → entrega → sacrificio.

Dios amó y dio a su Hijo.

Cristo amó y entregó su vida.

Por eso la Biblia presenta el amor verdadero no solamente como sentimiento sino como acción.

La enseñanza es clara:

cuando el amor de Dios llena nuestra vida, produce una disposición a dar y servir.

El amor cristiano siempre busca el bienestar del otro.


3. Sobre la base de 2 Corintios 8 y 9, ¿cuáles son los beneficios personales de dar?

Dar produce varios beneficios espirituales.

Nos ayuda a:

  • desarrollar gratitud;
  • vencer el egoísmo;
  • aprender a confiar en Dios;
  • desarrollar compasión;
  • experimentar la alegría de ayudar;
  • participar directamente en la misión;
  • fortalecer la unidad de la iglesia;
  • recordar que somos administradores y no propietarios absolutos de nuestras posesiones.

También transforma nuestra relación con el dinero.

En lugar de permitir que nuestras posesiones nos dominen, aprendemos a utilizarlas para servir.


4. Además de dar ofrendas sistemáticas, ¿qué otras cosas puedes hacer para imitar el ejemplo de entrega de Jesús?

Podemos entregar muchas cosas además del dinero.

Por ejemplo:

nuestro tiempo para acompañar a alguien;

nuestros conocimientos para ayudar;

nuestro hogar mediante hospitalidad;

nuestras capacidades profesionales;

nuestros talentos;

nuestra influencia;

nuestros vehículos o recursos;

nuestro tiempo de oración;

nuestra disposición para escuchar;

nuestro servicio dentro y fuera de la iglesia.

Jesús no solamente entregó posesiones.

Entregó su vida.

Por eso la verdadera mayordomía significa decir:

“Señor, todo lo que soy y todo lo que tengo puede ser utilizado por ti.”


CONCLUSIÓN GENERAL DE LA LECCIÓN

La Lección 11 nos enseña que mayordomía y misión son inseparables.

La misión necesita recursos, pero antes que recursos necesita corazones transformados por la gracia.

Jesús es nuestro ejemplo.

Él dio voluntariamente.

Los macedonios siguieron ese ejemplo.

Dieron con alegría.

Pablo enseñó que la generosidad debe ser planificada, proporcional, voluntaria y nacida del amor.

Y cuando la iglesia practica este tipo de generosidad, no solamente se reúnen recursos.

También se fortalece la unidad, se demuestra el evangelio y otras personas pueden conocer a Cristo.

La pregunta final de esta semana podría ser:

Después de todo lo que Dios me ha dado, ¿qué parte de mi vida todavía no he puesto completamente en sus manos?

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