Texto para memorizar
«¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en ustedes, que tienen de Dios, y que no son sus propios dueños? Porque han sido comprados por precio; por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios»
1 Corintios 6:19, 20
SÁBADO 18 DE JULIO
El pecado en la iglesia
La iglesia está formada por personas que han aceptado a Cristo, pero que todavía se encuentran en un proceso de crecimiento y transformación. Por eso, aunque la iglesia pertenece a Dios, dentro de ella pueden aparecer problemas, divisiones, malas actitudes y pecados graves.
La existencia del pecado dentro de la iglesia no significa que el evangelio haya fracasado. Significa que los seres humanos necesitan permitir que Cristo transforme continuamente su carácter. El problema más serio surge cuando la iglesia deja de reconocer el pecado como pecado, comienza a justificarlo o prefiere guardar silencio para evitar conflictos.
La iglesia de Corinto vivía rodeada de una cultura donde la inmoralidad sexual, la idolatría, los excesos y la búsqueda del placer eran comunes. Algunas de esas ideas comenzaron a introducirse en la congregación. Los creyentes estaban permitiendo que las costumbres de la sociedad influyeran más en ellos que la Palabra de Dios.
Esto nos enseña que la iglesia siempre corre el peligro de adoptar los valores de la cultura que la rodea. Cuando eso ocurre, las enseñanzas bíblicas comienzan a verse como anticuadas, demasiado estrictas o inconvenientes.
Pablo no escribió para destruir a la iglesia de Corinto, sino para corregirla. Su propósito era ayudar a los creyentes a comprender que la gracia de Dios no nos da permiso para vivir de cualquier manera. La gracia nos perdona, pero también nos transforma.
El texto para memorizar presenta una verdad fundamental: nuestro cuerpo pertenece a Dios. No somos dueños absolutos de nuestra vida. Cristo pagó el precio de nuestra redención, y el Espíritu Santo desea habitar en nosotros. Por eso, nuestras decisiones físicas, emocionales, sexuales y espirituales deben glorificar a Dios.
Enseñanza principal del sábado
La iglesia no debe ignorar el pecado, pero tampoco debe tratar al pecador con crueldad. Debe mantener un equilibrio entre la verdad y el amor. La verdad sin amor puede destruir; el amor sin verdad puede convertirse en tolerancia del pecado.
La misión de la iglesia es ayudar a las personas a encontrar perdón, restauración y una vida nueva en Cristo.
DOMINGO 19 DE JULIO
Disonancia entre la fe y la práctica
Lectura: 1 Corintios 5:1-13
¿Qué significa tener una disonancia entre la fe y la práctica?
Existe una disonancia cuando una persona dice creer una cosa, pero vive de una manera completamente diferente.
Los corintios afirmaban ser seguidores de Cristo, pero estaban permitiendo dentro de la iglesia una conducta que contradecía abiertamente las enseñanzas de Dios. Su problema no era solamente que un miembro hubiera pecado. El problema mayor era que la congregación conocía la situación y no estaba reaccionando correctamente.
La situación escandalosa de Corinto
Pablo recibió información de que un hombre de la iglesia mantenía una relación sexual con la esposa de su padre, probablemente su madrastra. Era una relación incestuosa, claramente condenada en las Escrituras.
Este comportamiento era considerado vergonzoso incluso por muchas personas que no conocían a Dios. Por eso Pablo se mostró profundamente sorprendido: una conducta que ni siquiera era aceptada normalmente por los paganos estaba siendo tolerada dentro de una congregación cristiana.
La situación era grave por dos razones:
- El hombre continuaba practicando abiertamente el pecado.
- La iglesia parecía sentirse orgullosa de su tolerancia.
En vez de lamentarse, arrepentirse y actuar, algunos creyentes pensaban que aceptar esa conducta demostraba apertura o libertad.
La tolerancia no siempre es amor
En ocasiones se confunde el amor cristiano con la aceptación de cualquier comportamiento. Sin embargo, amar a una persona no significa aprobar todo lo que hace.
Jesús amaba a los pecadores, se acercaba a ellos y les ofrecía perdón, pero también los invitaba a abandonar el pecado. El verdadero amor no ignora aquello que está destruyendo a una persona.
La iglesia debe recibir a quienes luchan con debilidades, tentaciones y pecados. Pero debe existir una diferencia entre alguien que lucha, cae y busca ayuda, y alguien que decide vivir deliberadamente en el pecado sin arrepentirse.
Respuesta a la pregunta del día
¿Qué situación escandalosa describe Pablo y por qué es tan inquietante?
Pablo describe una relación incestuosa entre un miembro de la iglesia y la esposa de su padre. Era inquietante porque se trataba de una conducta condenada claramente por la Palabra de Dios y rechazada incluso por gran parte de la sociedad pagana.
También era preocupante porque la iglesia no estaba entristecida ni buscando corregir la situación. Por el contrario, parecía sentirse orgullosa de ser tolerante.
El escándalo no consistía solamente en el pecado de un individuo, sino también en la indiferencia espiritual de toda la congregación.
Pregunta de reflexión
¿Qué conductas claramente condenadas en las Escrituras corremos el peligro de tolerar como iglesia en nombre del “amor” y la “aceptación”?
Podemos correr el peligro de tolerar:
- La inmoralidad sexual.
- El adulterio.
- La violencia y el abuso.
- La mentira.
- La codicia.
- La explotación de otras personas.
- La corrupción.
- La idolatría.
- El orgullo.
- La discriminación.
- La falta de perdón.
- El chisme y la difamación.
- El consumo de contenidos que contaminan la mente.
- El maltrato dentro del hogar.
En algunos casos se habla mucho de ciertos pecados visibles, pero se ignoran otros como el orgullo, la codicia, el chisme, la envidia o el abuso de poder.
La iglesia debe evitar dos extremos: condenar cruelmente a las personas o justificar comportamientos que la Biblia llama pecado. Debemos recibir a cada persona con amor, pero conducirla hacia el arrepentimiento y la transformación.
Enseñanza principal del domingo
La fe verdadera debe reflejarse en la conducta. No podemos afirmar que seguimos a Cristo mientras defendemos deliberadamente una forma de vida contraria a sus enseñanzas.
LUNES 20 DE JULIO
Lidiando con escándalos
Lectura: 1 Corintios 5:1-13
Pablo no se limita a denunciar el pecado. También explica cómo debía actuar la iglesia.
La iglesia tenía que aplicar disciplina al hombre que permanecía abiertamente en una relación pecaminosa. Esta disciplina incluía retirarlo de la comunión de la congregación.
A primera vista, las palabras de Pablo pueden parecer demasiado severas. Sin embargo, el propósito no era vengarse, avergonzar públicamente al hombre ni demostrar superioridad moral. El objetivo era ayudarlo a comprender la gravedad de su conducta y llevarlo al arrepentimiento.
¿Qué significa la disciplina eclesiástica?
La disciplina eclesiástica es la intervención de la iglesia cuando un miembro practica de manera abierta y persistente un pecado grave, rechaza el consejo espiritual y no muestra arrepentimiento.
No debe aplicarse por rumores, preferencias personales o conflictos menores. Tampoco debe usarse para controlar, humillar o castigar a alguien.
Debe realizarse:
- Con oración.
- Con evidencia clara.
- Con respeto.
- Con imparcialidad.
- Con base en la Biblia.
- Siguiendo procedimientos adecuados.
- Buscando siempre la restauración.
“Quitado de entre ustedes”
Cuando Pablo dice que el hombre debía ser quitado de la congregación, está hablando de la disciplina eclesiástica.
Esto significaba que la iglesia no podía seguir considerándolo un miembro en plena comunión mientras él rechazaba conscientemente las enseñanzas de Cristo.
La iglesia tenía que dejar claro que su comportamiento no representaba los valores del evangelio.
“Entregado a Satanás”
Esta expresión no significa que la iglesia debía maldecirlo ni desear que fuera destruido.
El hombre había elegido vivir fuera de la voluntad de Dios. Al separarlo de la comunión de la iglesia, quedaría expuesto a las consecuencias de sus propias decisiones.
A veces una persona necesita experimentar las consecuencias de su conducta para reconocer que se ha alejado de Dios.
“No se asocien” y “ni aun coman”
Pablo no estaba ordenando que los cristianos odiaran o maltrataran al hombre. Tampoco estaba diciendo que los creyentes nunca debían relacionarse con personas que no conocían a Dios.
La instrucción se refería a no mantener una relación de compañerismo espiritual normal con alguien que afirmaba ser cristiano, pero vivía abiertamente en pecado sin arrepentirse.
En la antigüedad, comer juntos representaba cercanía, aceptación y comunión. Continuar compartiendo con aquella persona como si nada estuviera ocurriendo habría transmitido la idea de que su conducta era aceptable.
“A fin de que el espíritu sea salvo”
Esta frase revela el verdadero propósito de la disciplina: la salvación y restauración del pecador.
La disciplina no debía cerrar para siempre las puertas de la iglesia. Si el hombre se arrepentía, debía ser perdonado, consolado y recibido nuevamente.
Es posible que el hombre mencionado posteriormente en 2 Corintios 2:5-10 fuera la misma persona. En ese pasaje, Pablo pide que se le perdone y se le confirme el amor, porque la disciplina ya había cumplido su propósito.
Respuesta a la pregunta del día
¿Cómo les dice Pablo que deben abordar esta situación?
Pablo les dice que deben:
- Reconocer la gravedad del pecado.
- Dejar de sentirse orgullosos de su tolerancia.
- Juzgar el caso de manera responsable.
- Aplicar disciplina eclesiástica.
- Retirar al hombre de la comunión mientras permaneciera sin arrepentimiento.
- Evitar tratarlo como si su conducta fuera normal.
- Buscar que reconociera su error.
- Mantener como propósito final su arrepentimiento y salvación.
- Recibirlo nuevamente si se arrepentía.
¿Cómo debe actuar hoy la iglesia?
La iglesia debe escuchar a todas las partes, investigar cuidadosamente y proteger especialmente a posibles víctimas. Nunca debe encubrir delitos, abusos o violencia para preservar su reputación.
Cuando existe un delito, la disciplina eclesiástica no sustituye la intervención de las autoridades correspondientes.
La iglesia debe proteger a la congregación, ayudar al pecador a arrepentirse y ofrecer cuidado a las personas afectadas por su conducta.
Enseñanza principal del lunes
La disciplina bíblica no tiene como objetivo destruir al pecador, sino despertarlo espiritualmente y conducirlo al arrepentimiento.
MARTES 21 DE JULIO
Protegiendo la identidad de la iglesia
Lectura: 1 Corintios 5:3, 12, 13; 6:1-13
Después de hablar acerca de la inmoralidad sexual, Pablo aborda otro problema: los creyentes estaban llevando sus disputas internas ante los tribunales civiles.
Pablo no estaba hablando de delitos graves. Los asuntos criminales deben ser atendidos por las autoridades, como se explica en Romanos 13.
Se trataba aparentemente de conflictos civiles, desacuerdos económicos, propiedades, contratos o problemas personales que podían haberse resuelto mediante la conciliación cristiana.
El problema de los pleitos entre creyentes
Los creyentes de Corinto estaban actuando igual que la sociedad que los rodeaba. En lugar de dialogar, perdonar, buscar mediadores o aceptar una pérdida, preferían enfrentarse públicamente.
Esto perjudicaba el testimonio de la iglesia. Una comunidad que hablaba del amor, la reconciliación y el perdón no podía demostrar esas verdades en sus propias relaciones.
Pablo no estaba diciendo que un cristiano jamás pudiera acudir a un tribunal. En casos de abuso, violencia, fraude, delitos o situaciones legales serias, puede ser necesario hacerlo.
Su preocupación era que los miembros no pudieran resolver asuntos menores entre ellos.
“¿No hay entre ustedes ningún sabio?”
La iglesia de Corinto se enorgullecía de su sabiduría. Sin embargo, cuando aparecía un conflicto, no encontraba a nadie capaz de ayudar a resolverlo de manera justa.
La verdadera madurez cristiana no se demuestra únicamente con conocimientos bíblicos, dones espirituales o capacidad para hablar. También se demuestra en la forma en que manejamos los desacuerdos.
Un creyente maduro debe ser capaz de:
- Escuchar.
- Dialogar.
- Pedir perdón.
- Reconocer sus errores.
- Perdonar.
- Buscar acuerdos.
- Renunciar al orgullo.
- Preferir la reconciliación antes que la victoria personal.
La identidad de la iglesia
Pablo estaba preocupado por la manera en que la sociedad observaba a la iglesia. Los cristianos debían ser diferentes, no porque fueran superiores, sino porque habían sido transformados por Cristo.
Si los creyentes se comportaban con la misma codicia, agresividad, inmoralidad y orgullo que la sociedad, ¿qué diferencia produciría el evangelio?
La iglesia debe ser una comunidad donde se practiquen:
- La justicia.
- La misericordia.
- La verdad.
- La reconciliación.
- El perdón.
- El respeto.
- La restauración.
Respuesta a la pregunta del día
¿Qué está tratando de enseñar Pablo a los corintios y a nosotros?
Pablo enseña que la iglesia debe aprender a resolver responsablemente sus conflictos internos, especialmente cuando se trata de asuntos civiles menores.
Los creyentes no deben reaccionar de manera impulsiva, vengativa o codiciosa. Deben buscar soluciones basadas en los principios de Cristo.
También enseña que la conducta de los miembros afecta la reputación y la identidad de toda la iglesia. El mundo observa cómo los cristianos enfrentan sus diferencias.
Esto no significa encubrir delitos ni impedir que una víctima busque justicia. Los delitos y abusos deben denunciarse y ser atendidos por las autoridades. Pablo se refiere a disputas que podían resolverse mediante diálogo y mediación.
Pregunta de reflexión
¿Por qué Pablo enumera los pecados sexuales junto con otros pecados como la idolatría, el robo, la codicia y la extorsión?
Porque todos los pecados dañan nuestra relación con Dios y con los demás.
En ocasiones, los cristianos consideran que los pecados sexuales son más graves, pero ignoran la codicia, el fraude, la idolatría, el abuso económico o la explotación de otras personas.
Pablo coloca estos pecados juntos para mostrar que la santidad incluye toda la vida.
No podemos condenar la inmoralidad sexual mientras toleramos:
- La deshonestidad.
- La codicia.
- La corrupción.
- El materialismo.
- La explotación.
- El engaño.
- La idolatría.
- El abuso de poder.
La transformación cristiana debe manifestarse tanto en la sexualidad como en el uso del dinero, las relaciones, los negocios y la manera de tratar a los demás.
Enseñanza principal del martes
La iglesia protege su identidad cuando sus miembros viven de acuerdo con los valores de Cristo, especialmente al enfrentar conflictos, tentaciones y decisiones difíciles.
MIÉRCOLES 22 DE JULIO
El antídoto contra la inmoralidad sexual
Lecturas: 1 Tesalonicenses 4:1-8; 1 Corintios 6:9-20
¿Qué es la santificación?
La santificación es el proceso mediante el cual el Espíritu Santo transforma nuestra vida para que reflejemos cada vez más el carácter de Cristo.
No significa que nunca enfrentaremos tentaciones ni que alcanzaremos la perfección absoluta por nuestros propios esfuerzos. Significa que hemos decidido pertenecer a Dios y permitir que él cambie nuestras actitudes, pensamientos y conductas.
La santificación abarca todas las áreas de la vida, incluyendo nuestra sexualidad.
La libertad cristiana no es permiso para pecar
Algunos creyentes corintios pensaban que, como habían sido liberados por el evangelio, podían hacer lo que quisieran.
Probablemente repetían expresiones como: “Todo me es permitido” o “El cuerpo necesita sexo como el estómago necesita comida”.
Pablo rechaza esa manera de pensar. El cuerpo no fue creado simplemente para satisfacer deseos. Fue creado para glorificar a Dios.
Cristo no nos liberó para que siguiéramos siendo esclavos de nuestros impulsos. Nos liberó para que pudiéramos vivir en obediencia.
La libertad cristiana no consiste en hacer todo lo que deseamos. Consiste en recibir poder para hacer lo correcto.
Tres razones para vivir en pureza
1. Hemos sido lavados, santificados y justificados
Pablo recuerda a los corintios que algunos de ellos habían vivido anteriormente en distintos pecados. Sin embargo, Cristo los había lavado, santificado y justificado.
Esto significa que el pasado no tenía que determinar su futuro. La gracia podía perdonarlos y darles una identidad nueva.
Pero esa nueva identidad debía reflejarse en su conducta.
No somos salvos porque logramos vivir perfectamente. Vivimos de una manera diferente porque hemos sido salvados y transformados por Cristo.
2. Somos miembros de Cristo
Nuestros cuerpos forman parte de nuestra relación con Cristo. No podemos separar nuestra vida espiritual de nuestras decisiones físicas.
Lo que hacemos con nuestro cuerpo también involucra nuestra relación con Jesús.
La unión sexual no es simplemente un acto físico. Crea una unión profunda entre dos personas. Por eso Dios la reservó para el compromiso del matrimonio.
La inmoralidad sexual contradice nuestra unión con Cristo porque utiliza el cuerpo de una manera diferente al propósito establecido por Dios.
3. Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo
En el Antiguo Testamento, el templo era considerado un lugar sagrado porque allí se manifestaba la presencia de Dios.
Pablo enseña que el Espíritu Santo desea habitar en cada creyente. Esto significa que nuestro cuerpo debe ser tratado con respeto, dignidad y santidad.
Ser templo del Espíritu no se refiere solamente a evitar la inmoralidad sexual. También influye en:
- Lo que comemos.
- Lo que bebemos.
- Lo que miramos.
- Lo que escuchamos.
- La manera en que descansamos.
- La forma en que cuidamos nuestra salud.
- La manera en que tratamos nuestro cuerpo y el de los demás.
Respuesta a la pregunta del día
¿Qué dice 1 Tesalonicenses 4:1-8 acerca de la conexión entre la santificación y el deber de evitar la inmoralidad sexual?
El pasaje enseña que la voluntad de Dios es nuestra santificación y que parte de esa santificación consiste en apartarnos de la inmoralidad sexual.
La pureza sexual no es un asunto secundario. Forma parte del crecimiento espiritual del creyente.
Pablo enseña que cada persona debe aprender a controlar su propio cuerpo con santidad y honor, en lugar de dejarse dominar por deseos desordenados.
También señala que la inmoralidad puede dañar o aprovecharse de otras personas. Por eso no es solamente un pecado privado: tiene consecuencias emocionales, familiares, sociales y espirituales.
Rechazar la santidad en esta área no significa simplemente rechazar una norma humana. Significa rechazar al Dios que nos da su Espíritu Santo.
Pregunta de reflexión
¿Qué nos dice la devastación causada por los pecados sexuales acerca de la importancia de este tema?
Nos muestra que la sexualidad tiene un poder profundo sobre la vida humana. Cuando se vive fuera de los límites establecidos por Dios, puede provocar:
- Familias destruidas.
- Traumas emocionales.
- Embarazos no planificados.
- Enfermedades.
- Abuso y explotación.
- Culpabilidad.
- Pérdida de confianza.
- Adicciones.
- Infidelidad.
- Divorcios.
- Daño espiritual.
- Heridas que afectan a varias generaciones.
Esto demuestra que las instrucciones de Dios no fueron diseñadas para privarnos de la felicidad. Fueron dadas para proteger nuestra dignidad, nuestra salud emocional, nuestros hogares y nuestra relación con él.
¿Cuál es el verdadero antídoto?
El antídoto no consiste solamente en repetir prohibiciones. Consiste en mantener una relación viva con Cristo.
Para vencer la inmoralidad necesitamos:
- Oración.
- Estudio de la Biblia.
- Dependencia del Espíritu Santo.
- Límites claros.
- Relaciones sanas.
- Rendición de cuentas.
- Evitar situaciones de tentación.
- Buscar ayuda cuando sea necesario.
- Recordar nuestra identidad en Cristo.
Enseñanza principal del miércoles
La pureza no nace únicamente de la fuerza de voluntad. Es el resultado de permanecer unidos a Cristo y permitir que el Espíritu Santo gobierne nuestra vida.
JUEVES 23 DE JULIO
El matrimonio y la soltería
Lectura: 1 Corintios 6:19 a 7:9
Después de advertir contra la inmoralidad sexual, Pablo habla acerca del matrimonio y la soltería.
Esto muestra que la solución bíblica no consiste en considerar la sexualidad como algo malo. Dios creó la sexualidad. El problema aparece cuando se utiliza fuera de su propósito.
El matrimonio es un regalo de Dios
El matrimonio fue establecido por Dios desde la creación. No surgió simplemente como una costumbre social.
Es una unión de amor, compromiso, fidelidad, compañerismo y responsabilidad entre un hombre y una mujer.
Dentro del matrimonio, la sexualidad puede expresar:
- Amor.
- Intimidad.
- Confianza.
- Entrega.
- Unidad.
- Afecto.
- Compromiso.
Pablo enseña que ambos cónyuges deben tratarse con respeto y consideración. Ninguno debe utilizar la intimidad como forma de manipulación, control o castigo.
La sexualidad matrimonial debe estar guiada por el amor, el consentimiento, la generosidad y el cuidado mutuo.
La soltería también puede ser una vida plena
Pablo no presenta el matrimonio como una obligación para todas las personas. Él mismo vivía soltero y reconocía que la soltería podía ofrecer oportunidades especiales para servir a Dios.
La persona soltera no es un creyente incompleto ni de menor valor.
La plenitud humana no depende del estado civil. Depende de nuestra relación con Dios.
Una persona puede estar casada y sentirse profundamente sola. También puede estar soltera y vivir una vida llena de propósito, amistad, servicio y comunión con Dios.
El matrimonio no es una solución automática
Pablo reconoce que el matrimonio ofrece un contexto legítimo para la expresión sexual. Sin embargo, casarse no elimina automáticamente las tentaciones, la inmadurez o el egoísmo.
Un matrimonio saludable necesita:
- Conversación.
- Respeto.
- Fidelidad.
- Perdón.
- Paciencia.
- Responsabilidad.
- Afecto.
- Compromiso espiritual.
- Disposición para crecer juntos.
“Huyan de la inmoralidad sexual”
La palabra “huyan” indica que no debemos jugar con la tentación.
José no permaneció discutiendo con la esposa de Potifar. Cuando la tentación se volvió directa, salió corriendo.
Hay situaciones en las que la mejor decisión espiritual no es demostrar cuánta fuerza tenemos, sino alejarnos.
Huir puede significar:
- Terminar una conversación inapropiada.
- Evitar mensajes secretos.
- Poner límites a una amistad.
- No entrar a determinados sitios de internet.
- Dejar de seguir ciertas cuentas.
- Evitar quedarse a solas con alguien cuando existe atracción.
- Buscar acompañamiento.
- Confesar una lucha antes de caer.
- Alejarse de ambientes que debilitan la voluntad.
Respuesta a la pregunta del día
¿Cómo ilumina este pasaje la manera en que podemos poner en práctica el mandato de huir de la inmoralidad sexual?
El pasaje enseña que debemos recordar primero que nuestro cuerpo pertenece a Dios y es templo del Espíritu Santo.
También muestra que Dios ha establecido un contexto santo para la sexualidad: el matrimonio. Dentro de este, ambos cónyuges deben cuidarse mutuamente y mantener una relación basada en el amor y la fidelidad.
Para las personas solteras, huir de la inmoralidad implica vivir en pureza, establecer límites y depender de Cristo. La soltería no debe verse como una etapa sin valor, sino como una oportunidad para servir a Dios y desarrollar una vida plena.
La mejor protección contra la inmoralidad no es solamente evitar ciertas conductas. Es mantener una unión íntima con Cristo.
Pregunta de reflexión
¿Cómo podemos protegernos como iglesia de las opiniones equivocadas sobre la sexualidad que dominan la cultura?
Podemos protegernos:
- Enseñando claramente lo que dice la Biblia.
- Hablando del tema con respeto y sin morbo.
- Enseñando a niños y jóvenes de manera apropiada para su edad.
- Fortaleciendo los matrimonios.
- Acompañando a las personas solteras.
- Ayudando a quienes luchan con tentaciones.
- Ofreciendo restauración a quienes se arrepienten.
- Protegiendo a las víctimas de abuso.
- Rechazando toda forma de explotación sexual.
- Evitando consumir entretenimiento que normalice el pecado.
- Creando espacios seguros para pedir ayuda.
- Enseñando que cada persona posee dignidad y debe ser tratada con respeto.
La iglesia debe mantener sus convicciones bíblicas sin tratar con desprecio a quienes piensan o viven de manera diferente.
Enseñanza principal del jueves
El matrimonio y la soltería pueden glorificar a Dios. Lo importante es vivir cada etapa bajo la dirección del Espíritu Santo, con pureza, fidelidad y dominio propio.
VIERNES 24 DE JULIO
Para estudiar y meditar
Durante la semana hemos visto que Pablo menciona juntos varios pecados: inmoralidad sexual, idolatría, embriaguez, codicia, robo y extorsión.
Esto nos ayuda a comprender que los pecados no suelen permanecer aislados. Una vida sin dominio propio en un área puede debilitar otras áreas.
Por ejemplo, en las antiguas fiestas idolátricas se combinaban frecuentemente:
- La adoración de falsos dioses.
- El exceso de comida.
- La embriaguez.
- La pérdida del dominio propio.
- La inmoralidad sexual.
El pecado va debilitando gradualmente la voluntad. Por eso Dios desea transformar la vida completa.
La relación entre el apetito y el carácter
Elena de White explica que el exceso en la comida y la bebida debilita las facultades físicas, mentales y morales.
Esto no significa que toda enfermedad o debilidad espiritual sea causada por la alimentación. Significa que nuestras decisiones físicas pueden influir en nuestra claridad mental y en nuestra capacidad para ejercer dominio propio.
Cuando una persona acostumbra satisfacer inmediatamente cada deseo, puede resultarle más difícil resistir otras tentaciones.
El dominio propio también se desarrolla mediante decisiones pequeñas y cotidianas.
Vaciar el corazón de los ídolos
Elena de White también enseña que, cuando una persona se vacía del egoísmo y expulsa los falsos dioses del corazón, el Espíritu de Cristo llena ese vacío.
No basta con abandonar una mala conducta. Necesitamos llenar nuestra vida con la presencia de Dios.
Una persona puede dejar temporalmente un hábito perjudicial, pero si su corazón permanece vacío, probablemente regresará a él o buscará otro sustituto.
La verdadera transformación ocurre cuando Cristo ocupa el centro de la vida.
El trabajo del Espíritu Santo
Nuestras tendencias naturales pueden conducirnos al egoísmo, la impureza y la autodestrucción. Pero el Espíritu Santo trabaja constantemente para elevar nuestros pensamientos, deseos y decisiones.
La santificación no es un esfuerzo solitario. Dios actúa en nosotros. Sin embargo, debemos cooperar con él tomando decisiones conscientes.
RESPUESTAS A LAS PREGUNTAS PARA DIALOGAR
1. Muchos creyentes corintios deseaban obtener la aprobación de la cultura que los rodeaba. ¿Por qué es eso tan peligroso para la identidad cristiana? ¿Cómo podemos evitar ese error?
Es peligroso porque la cultura cambia constantemente, mientras que los principios de Dios permanecen.
Cuando la iglesia busca desesperadamente la aprobación del mundo, puede comenzar a modificar su mensaje para no resultar incómoda. Poco a poco puede dejar de llamar pecado a lo que la Biblia llama pecado y comenzar a definir el bien y el mal según la opinión popular.
Buscar aceptación también puede llevarnos a:
- Ocultar nuestras convicciones.
- Avergonzarnos de la Biblia.
- Justificar conductas incorrectas.
- Adoptar valores materialistas.
- Medir el éxito solamente por la popularidad.
- Preferir la aceptación social antes que la fidelidad a Dios.
Podemos evitar este error:
- Estudiando la Biblia con oración.
- Manteniendo una relación personal con Cristo.
- Evaluando cada idea cultural a la luz de las Escrituras.
- Recordando que nuestra identidad está en Cristo.
- Rodeándonos de creyentes maduros.
- Enseñando la verdad con amor y respeto.
- No confundiendo popularidad con fidelidad.
- Reconociendo que algunas ideas de la cultura pueden ser buenas, pero otras contradicen el evangelio.
La iglesia no debe vivir aislada de la sociedad. Debe servirla, escucharla y amarla. Pero no debe permitir que la sociedad determine sus convicciones.
2. ¿Cómo nos ayudan las preguntas “¿No saben?” a comprender las preocupaciones de Pablo acerca de la iglesia? ¿Por qué también nosotros deberíamos preocuparnos por estas cuestiones?
Cuando Pablo pregunta repetidamente “¿No saben?”, está recordándoles verdades que ya habían aprendido.
El problema de los corintios no era solamente falta de información. Muchos conocían la verdad, pero no la estaban aplicando.
Pablo les recuerda:
- Que un poco de levadura afecta toda la masa.
- Que los creyentes participarán en el juicio.
- Que los injustos no heredarán el Reino de Dios.
- Que sus cuerpos son miembros de Cristo.
- Que la unión sexual tiene profundas implicaciones.
- Que sus cuerpos son templo del Espíritu Santo.
Estas preguntas revelan la frustración pastoral de Pablo. Era como si les dijera: “Ustedes ya conocen estas verdades. ¿Por qué están viviendo como si no las conocieran?”
Nosotros también debemos preocuparnos porque podemos tener mucho conocimiento bíblico y, aun así, permitir que nuestra conducta contradiga nuestra fe.
El conocimiento sin obediencia puede producir orgullo espiritual. La verdad bíblica debe transformar:
- Nuestra forma de hablar.
- Nuestra sexualidad.
- Nuestras relaciones.
- Nuestro uso del dinero.
- Nuestra manera de resolver conflictos.
- Nuestra forma de cuidar el cuerpo.
- Nuestra actitud hacia el pecado.
- Nuestro trato hacia quienes han fallado.
Las preguntas de Pablo nos invitan a examinar no solamente cuánto sabemos, sino cuánto de lo que sabemos estamos viviendo.
3. En una época en la que muchos consideran anticuado el matrimonio, ¿cómo podemos mostrar al mundo que es realmente un regalo de Dios proveniente del Edén?
La mejor manera de defender el matrimonio no es solamente hablar acerca de él, sino construir matrimonios que reflejen el amor de Dios.
Podemos mostrar que el matrimonio es un regalo cuando:
- Los esposos se tratan con respeto.
- Existe fidelidad.
- Se apoyan mutuamente.
- Aprenden a pedir perdón.
- Resuelven conflictos sin violencia.
- Comparten responsabilidades.
- Cuidan emocionalmente uno del otro.
- Educan a sus hijos con amor.
- Mantienen una vida espiritual juntos.
- Permanecen unidos durante las dificultades.
- Buscan ayuda cuando enfrentan problemas.
- Evitan aparentar que todo es perfecto.
El matrimonio cristiano no debe convertirse en un espacio de control, abuso o desigualdad. Cuando estas cosas ocurren, se distorsiona el propósito de Dios.
Un matrimonio sano puede mostrar al mundo:
- Compromiso en una cultura de relaciones desechables.
- Fidelidad en una cultura de infidelidad.
- Perdón en una cultura de resentimiento.
- Servicio en una cultura de egoísmo.
- Permanencia en una cultura que abandona fácilmente.
- Amor sacrificado en una cultura centrada en la satisfacción personal.
También debemos ser cuidadosos de no presentar a las personas solteras como incompletas. Honrar el matrimonio no significa despreciar la soltería.
El matrimonio es un regalo de Dios, pero Cristo es la fuente verdadera de la plenitud humana.
CONCLUSIÓN GENERAL DE LA LECCIÓN
La lección no pretende enseñar que la iglesia debe convertirse en un lugar de condenación. Tampoco enseña que debemos vigilar obsesivamente la vida de los demás.
Nos recuerda que la iglesia debe ser una comunidad santa, compasiva y restauradora.
El pecado debe ser tomado en serio porque destruye vidas. Pero el pecador también debe ser tratado con amor porque Cristo murió para salvarlo.
La iglesia debe:
- Enseñar la verdad.
- Proteger a las personas vulnerables.
- Corregir con amor.
- Aplicar disciplina cuando sea necesario.
- No encubrir delitos ni abusos.
- Ayudar al arrepentido.
- Ofrecer perdón.
- Buscar la restauración.
- Mantener un testimonio coherente.
- Depender del Espíritu Santo.
Nuestro cuerpo, nuestras relaciones, nuestro matrimonio, nuestra soltería y nuestras decisiones pertenecen a Dios.
La pregunta central de la lección no es solamente: “¿Qué pecados existen dentro de la iglesia?”, sino también:
¿Estamos permitiendo que el Espíritu Santo transforme nuestra vida para que nuestra práctica esté de acuerdo con nuestra fe?
Frase final
La iglesia demuestra el amor de Cristo no cuando ignora el pecado, sino cuando enfrenta la verdad con gracia y conduce al pecador hacia la restauración.