«Porque él dijo, y fue hecho;
Él mandó, y existió».
Salmo 33:9, Reina-Valera 1960. www.biblegateway.com
«Porque él dijo, y fue hecho;
Él mandó, y existió».
Salmo 33:9, Reina-Valera 1960. www.biblegateway.com
Dios creador hizo los cielos, la tierra y todo lo que tiene vida. Cuando miramos los cerros, escuchamos los pájaros o vemos crecer una semilla, podemos recordar sus obras. Salmo 33:6–9 nos enseña que Dios creó por medio de su palabra. Él habló y lo que ordenó se cumplió. Ese mismo Dios nos escucha cuando oramos y nos invita a confiar en él.
Introducción
Quien trabaja la tierra sabe que hay cosas que no puede hacer por sus propias fuerzas. Puede preparar el terreno, sembrar y cuidar las plantas, pero necesita agua, luz y condiciones adecuadas para que crezcan.
La vida nos recuerda muchas veces nuestros límites. Nos esforzamos por cuidar a la familia, conseguir el alimento y salir adelante. Aun así, llegan situaciones que no sabemos cómo resolver.
En esos momentos podemos levantar la mirada hacia Dios. Él conoce nuestras necesidades y escucha nuestras oraciones.
El Señor que hizo el mundo merece nuestra confianza. Esto no quiere decir que nunca tendremos dificultades. Quiere decir que podemos enfrentarlas buscando su ayuda, siguiendo su Palabra y aceptando el apoyo que nos ofrece por medio de otras personas.
Contexto del pasaje
Salmo 33 es un canto que invita a alabar a Dios. Habla de su bondad, de su justicia y de la confianza que podemos tener en él.
En los versículos 6 al 9, el salmista recuerda que Dios hizo los cielos con su palabra. También habla de su poder sobre las aguas del mar y llama a todos los habitantes del mundo a respetarlo.
Estas palabras están escritas como poesía. Presentan imágenes de los cielos y del mar para ayudarnos a comprender la grandeza de Dios.
El mensaje es sencillo: el mundo existe porque Dios lo creó. Por eso debemos adorarlo y escuchar lo que nos dice.
Más adelante, el salmo enseña que los planes humanos pueden fallar, pero el propósito de Dios permanece. Así nos anima a poner nuestra esperanza en el Señor. www.biblegateway.com
Cinco enseñanzas para nuestra vida
1. Dios creador tiene poder para cumplir su palabra
Nosotros hacemos planes, pero no siempre podemos cumplirlos. A veces falta dinero, llega una enfermedad o sucede algo que no esperábamos.
Dios tiene un poder que nosotros no tenemos. Salmo 33 enseña que él habló y lo que mandó llegó a existir.
Génesis 1:1–3 cuenta que Dios creó los cielos y la tierra, y que la luz apareció cuando él lo ordenó. Hebreos 11:3 también enseña que comprendemos por la fe que el universo fue formado por la palabra de Dios. Aquí estamos explicando esos pasajes con nuestras propias palabras.
Esta enseñanza nos invita a tomar en serio la Biblia. Si Dios nos pide ser honestos, perdonar o apartarnos del mal, debemos escucharlo.
Podemos comenzar cada día diciendo: «Señor, ayúdame a entender lo que me enseñas y a vivir de acuerdo con tu voluntad». La confianza crece cuando escuchamos su Palabra y la ponemos en práctica.
2. Jesús, nuestro Salvador, también es nuestro Creador
Cuando pensamos en Jesús, recordamos que ayudó a los enfermos, recibió a los niños y murió por nuestros pecados. La Biblia también enseña que participó en la creación.
Juan 1:1–3 explica que todo fue hecho por medio de él. Colosenses 1:16–17 enseña que todas las cosas fueron creadas por medio de Cristo y que él las sostiene. Estas explicaciones son un resumen de los pasajes. www.biblegateway.com
¡Cuánto amor hay en esta verdad! Nuestro Creador vino a este mundo para salvarnos. Se acercó a personas cansadas, enfermas y rechazadas. Conoció el dolor y dio su vida por nosotros.
Por eso podemos acercarnos a Jesús con confianza. Él conoce nuestra vida y ofrece perdón a quienes se vuelven a él.
Darle un lugar en nuestro hogar significa hablar con él, aprender de sus enseñanzas y tratar a nuestra familia como él nos enseña. Podemos conocer muchas cosas acerca de Jesús, pero también necesitamos caminar con él cada día.
3. Toda persona tiene valor porque Dios la creó
Hay personas que se sienten menos porque no estudiaron, porque tienen poco dinero o porque otros las han tratado mal.
La Biblia nos ayuda a recordar nuestro valor. Génesis 1:27 enseña que Dios creó al ser humano a su imagen. Esto significa que cada persona merece respeto y un trato digno.
Santiago 3:9–10 señala que está mal alabar a Dios y después maldecir a las personas hechas a su semejanza. Nuestra manera de hablar debe estar de acuerdo con nuestra fe.
Esta enseñanza comienza en casa. Se nota cuando escuchamos a los hijos, tenemos paciencia con los ancianos y hablamos con respeto al esposo o a la esposa.
También nos llama a cuidar lo que Dios nos dio. Génesis 2:15 cuenta que el ser humano recibió la tarea de trabajar y cuidar el jardín.
Honramos a Dios creador cuando cuidamos el agua, evitamos desperdiciar alimentos y tratamos bien a quienes nos rodean.
4. El sábado nos recuerda que nuestra vida está en manos de Dios
El trabajo es necesario. Hay que atender la casa, cuidar a los animales, trabajar el campo o salir a conseguir el sustento. Pero también necesitamos tiempo para descansar y estar con Dios.
Salmo 33:6–9 habla de la creación. Para conocer la relación entre la creación y el sábado, podemos leer otros pasajes.
Génesis 2:1–3 cuenta que Dios terminó su obra, descansó el séptimo día, lo bendijo y lo santificó. Éxodo 20:8–11 nos manda recordar ese día y relaciona el sábado con la creación.
Como adventistas, guardamos el sábado para adorar al Creador y recordar sus obras.
Podemos prepararnos con tiempo, reunirnos para orar, leer la Biblia y compartir con la familia. También podemos visitar a alguien que necesita compañía o ayudar a quien está pasando una dificultad.
El sábado nos enseña a detener nuestras ocupaciones y reconocer que dependemos de Dios. Recibimos ese tiempo como un regalo para renovar nuestras fuerzas y nuestra fe.
5. Dios puede ayudarnos a comenzar una vida nueva
Tal vez alguien piensa: «He cometido muchos errores. No sé si todavía puedo cambiar».
La Biblia ofrece esperanza. Segunda Corintios 5:17 enseña que quien está en Cristo comienza una vida nueva. Isaías 40:26–31 recuerda el poder del Creador y anima a quienes esperan en él. Estos son resúmenes de ambos pasajes.
Dios puede perdonarnos y ayudarnos a dejar lo que nos hace daño. Podemos pedirle que cambie nuestra manera de hablar, nuestras decisiones y nuestra relación con los demás.
Ese cambio también requiere nuestra respuesta. Si lastimamos a alguien, podemos pedir perdón. Si tenemos un hábito dañino, podemos buscar ayuda y tomar medidas para dejarlo.
Algunos procesos necesitan tiempo. Sentir tristeza o estar cansados no significa que Dios nos haya abandonado.
Podemos seguir confiando en Dios creador mientras damos pequeños pasos. Él nos invita a caminar con Cristo y a recibir cada día su ayuda.
Cita de Elena G. de White
«La Naturaleza y la revelación a una dan testimonio del amor de Dios».
«La Naturaleza y la revelación a una dan testimonio del amor de Dios».
— Elena G. de White, El Camino a Cristo, capítulo 1, «Amor supremo». Fuente oficial. text.egwwritings.org
Esto significa que la naturaleza y la Biblia nos ayudan a conocer el amor de Dios. Al mirar sus obras podemos agradecerle, y al leer su Palabra aprendemos quién es y cómo quiere guiarnos.
Ilustración
Don Manuel estaba preocupado porque tenía varias deudas. Una tarde se sentó afuera de su casa. Su nieto llegó con unos frijoles para sembrarlos en una lata.
Prepararon la tierra, pusieron las semillas y las regaron. Durante varios días, el niño fue a mirar la lata. Cuando apareció el primer brote, corrió a llamar a su abuelo.
Don Manuel sonrió. Aquella pequeña planta le recordó que había pasado muchos días pensando solamente en sus problemas.
Esa noche leyó Salmo 33 y oró. Sus deudas seguían allí, pero decidió buscar orientación, ordenar sus gastos y dejar de llevar su preocupación en silencio.
La planta no resolvió sus dificultades. Le ayudó a detenerse y recordar que podía buscar a Dios mientras trabajaba para salir adelante.
Aplicación personal
¿Qué preocupación estás llevando hoy? Puedes hablar con Dios de ella con palabras sencillas. No necesitas una oración larga para que él te escuche.
También puedes agradecer por el alimento, por una persona que te acompaña o por una oportunidad de trabajar.
Si necesitas ayuda, búscala. Dios puede usar a tu familia, a la iglesia y a personas preparadas para acompañarte.
Reconocer a Dios creador nos ayuda a vivir agradecidos, cuidar sus regalos y tratar a los demás con amor.
Llamado espiritual
Hoy puedes acercarte a Jesús. Si te has alejado, vuelve a hablar con él. Reconoce tus errores y recibe el perdón que te ofrece.
Si ya caminas con Dios, pídele que fortalezca tu fe y te enseñe a obedecer.
El Señor que hizo los cielos también se interesa por tu vida. Puedes entregarle tus preocupaciones y comenzar a seguirlo desde donde estás.
Reto de fe para la semana
Cada día de esta semana, lee Salmo 33:6–9 y agradece por algo que Dios creó.
Después demuestra esa gratitud con una acción: cuida el agua, evita desperdiciar comida o ayuda a alguien. El sábado comparte con tu familia lo que aprendiste.
Frase destacada evangelística
«El Dios que hizo los cielos también escucha tu oración».
Oración final
Señor, gracias por crear este mundo y darme la vida. Gracias por el alimento, por tu Palabra y por las personas que me acompañan.
Ayúdame a confiar en ti, cuidar lo que me das y tratar a los demás con amor. Perdona mis errores y enséñame a seguir a Jesús.
Cuando esté preocupado, recuérdame que puedo buscarte. Dame fuerzas para hacer lo que me corresponde y paciencia para esperar. En el nombre de Jesús, amén.
