LECCIÓN 1: EL CREADOR HABLA

Para el 3 de octubre de 2026

Versículo para memorizar:

«En el pasado, Dios habló muchas veces y de muchas maneras a nuestros padres mediante los profetas; pero en estos últimos días nos habló por su Hijo, a quien constituyó heredero de todo, por medio de quien hizo el universo» (Hebreos 1:1-2).


SÁBADO 26 DE SEPTIEMBRE

EL CREADOR HABLA

Idea central: Dios creó al ser humano para vivir en comunicación y comunión con él.

La Biblia comienza presentándonos a un Dios que habla. Dios habla y aparece la luz; habla y surge la vida; habla y el mundo comienza a tomar forma.

Pero cuando crea al ser humano ocurre algo especial: no solamente le da vida, sino que establece con él una relación.

Adán y Eva fueron creados para conocer a su Creador, escucharlo, responderle y disfrutar de su presencia. La comunicación con Dios no era algo excepcional; formaba parte de la vida cotidiana.

El pecado rompió esa relación.

Sin embargo, aquí encontramos uno de los grandes mensajes de esta lección: aunque el ser humano se alejó de Dios, Dios no dejó de hablarle al ser humano.

Después de la entrada del pecado, Dios continuó comunicándose mediante la creación, los profetas, las Escrituras y, de manera suprema, mediante Jesucristo.

Hebreos 1:1 y 2 resume maravillosamente esta historia:

Dios habló antes por los profetas y finalmente se reveló de manera suprema por medio de su Hijo.

Jesús no vino simplemente para traernos información acerca de Dios. Vino para mostrarnos cómo es Dios.

¿Qué nos enseña la lección del sábado?

Que toda la historia de la salvación puede verse como la historia de un Dios que busca restablecer la comunicación que el pecado rompió.

El ser humano se alejó, pero Dios continuó llamándolo.

Y llegará el día cuando esa restauración sea completa. En la Tierra Nueva volveremos a disfrutar plenamente de la presencia de Dios.

Aplicación:
Cuando abrimos la Biblia, no estamos simplemente estudiando un libro antiguo. Estamos acercándonos al mensaje que Dios ha dado para que podamos conocerlo.


DOMINGO 27 DE SEPTIEMBRE

LA COMUNICACIÓN EN EL EDÉN

Lecturas: Génesis 1:27-28; 2:15-17; 3:9.

La creación del ser humano fue diferente de la creación de los animales.

Génesis declara:

«Creó Dios al hombre a su imagen» (Génesis 1:27).

Ser creados a imagen de Dios implica, entre otras cosas, que fuimos creados como seres capaces de pensar, amar, elegir, relacionarnos y comunicarnos.

Además, Dios dijo:

«No es bueno que el hombre esté solo» (Génesis 2:18).

Por eso creó a Eva.

Desde el principio encontramos dos dimensiones de la relación humana:

comunión con Dios y comunión con otros seres humanos.

Adán y Eva no solamente vivían juntos; también disfrutaban de una relación directa con su Creador.

PREGUNTA:

¿Qué tipo de comunicación existía entre Dios y los seres humanos en el jardín del Edén?

RESPUESTA:

Existía una comunicación directa, personal, cercana y sin las barreras producidas por el pecado.

Dios hablaba con Adán y Eva.

Les dio instrucciones:

  • debían cuidar el jardín;
  • podían disfrutar de sus frutos;
  • debían multiplicarse;
  • debían ejercer dominio responsable sobre la creación;
  • y no debían comer del árbol del conocimiento del bien y del mal.

Esto demuestra que Dios no era para ellos una figura distante.

Era su Creador, Padre, Maestro y compañero.

Génesis 3:8 incluso menciona la presencia de Dios en el jardín «a la brisa del atardecer». El relato da a entender que la comunión con Dios formaba parte de su experiencia.

El sábado también tenía un lugar especial dentro de esa relación. Dios bendijo y santificó el séptimo día (Gén. 2:2-3), estableciendo un tiempo especialmente apartado para la comunión con él.

PREGUNTA:

Incluso ahora, ¿cómo nos remite el mundo natural a la creación original de Dios?

RESPUESTA:

Aunque vivimos en un mundo afectado por el pecado, todavía podemos observar huellas del diseño original de Dios.

La belleza de un amanecer, la complejidad de una flor, el orden de los ecosistemas, la inmensidad del universo y la extraordinaria complejidad de la vida nos recuerdan que nuestro mundo no siempre fue como lo vemos ahora.

La naturaleza está dañada por el pecado, pero todavía conserva testimonios de la sabiduría y del poder de su Creador.

Romanos 1:20 señala que las cosas creadas hacen visibles aspectos del poder de Dios.

PARA REFLEXIONAR

Antes del pecado, Adán no tenía que preguntarse:

«¿Dónde está Dios?»

Vivía en comunión con él.

El pecado cambió esa realidad, pero el propósito final del plan de salvación es restaurarla.


LUNES 28 DE SEPTIEMBRE

ESCONDIÉNDOSE DE DIOS

Lectura: Génesis 3:1-8.

Dios creó a Adán y Eva con libertad.

Esto era necesario porque el verdadero amor no puede existir sin libertad.

Dios podía haber creado seres incapaces de desobedecer, pero entonces su obediencia no habría sido una expresión voluntaria de amor.

El árbol del conocimiento del bien y del mal demostraba que tenían una elección real.

Entonces apareció la serpiente.

Satanás comenzó atacando la Palabra de Dios:

«¿Conque Dios os ha dicho…?» (Génesis 3:1).

Después contradijo directamente lo que Dios había dicho:

«No moriréis» (vers. 4).

Finalmente presentó a Dios como alguien que estaba privando al ser humano de algo bueno.

La tentación no consistió solamente en comer un fruto. En el fondo, Satanás estaba planteando esta pregunta:

¿Puedes realmente confiar en lo que Dios te ha dicho?

Eva vio que el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos y codiciable para alcanzar sabiduría. Comió y luego Adán también comió.

Entonces ocurrió algo que nunca habían experimentado:

sintieron vergüenza y miedo.

PREGUNTA:

¿Por qué Adán y Eva intentaron esconderse de su Creador después de desobedecerlo?

RESPUESTA:

Porque el pecado produjo culpa, vergüenza y temor, rompiendo la confianza que antes existía entre ellos y Dios.

Antes corrían hacia la presencia de Dios.

Ahora se escondían de ella.

Pero esconderse de Dios era imposible.

Jeremías 23:24 declara:

«¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea?»

Y Hebreos 4:13 afirma que ninguna criatura está oculta delante de él.

El problema no era que Dios hubiera dejado de saber dónde estaban.

El problema era que ellos ya no querían ser vistos por Dios.

El pecado había cambiado su percepción del Creador.

PREGUNTA:

¿Te has sentido avergonzado después de pecar y has intentado ocultarte de Dios?

REFLEXIÓN:

Esta experiencia continúa repitiéndose.

Cuando pecamos podemos sentir que no somos dignos de orar, abrir la Biblia o acercarnos a Dios.

Precisamente allí está una de las tragedias del pecado:

nos lleva a alejarnos de Aquel que puede restaurarnos.

Dios no desea que huyamos de él cuando caemos.

Desea que regresemos.


MARTES 29 DE SEPTIEMBRE

DIOS BUSCA A LA HUMANIDAD

Lecturas: Génesis 3:9-13; Lucas 15:11-32.

Después del pecado ocurre algo extraordinario.

Adán se esconde.

Pero Dios lo busca.

«Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?» (Génesis 3:9).

Dios sabía perfectamente dónde estaba Adán.

Por lo tanto, la pregunta no buscaba obtener información.

Era una invitación.

Era como si Dios estuviera diciendo:

«Adán, sal de tu escondite. Quiero hablar contigo».

Aquí aparece desde Génesis una de las grandes características del evangelio:

Dios toma la iniciativa para buscar al pecador.

PREGUNTA:

¿Cómo refleja Lucas 15:11-32 lo que sucedió en Génesis 3:9-10?

RESPUESTA:

La parábola del hijo pródigo muestra nuevamente a un ser humano que se aleja y a un padre dispuesto a recibirlo.

El hijo abandona la casa de su padre, desperdicia sus bienes y termina profundamente quebrantado.

Finalmente decide regresar.

Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio, corrió hacia él, lo abrazó y lo besó.

La semejanza con Génesis es poderosa:

En Génesis, el ser humano se esconde y Dios lo busca.

En Lucas, el hijo se aleja y el padre espera su regreso y corre a recibirlo.

Ambas historias muestran el corazón de Dios hacia el pecador.

Sin embargo, Génesis también muestra otro efecto del pecado.

Cuando Dios confrontó a Adán, este dijo:

«La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí».

Adán culpó a Eva e indirectamente a Dios.

Eva respondió:

«La serpiente me engañó, y comí».

Así apareció otro resultado del pecado:

dejamos de asumir responsabilidad y comenzamos a buscar culpables.

¿Cuál es nuestra esperanza?

Pablo describe esta lucha en Romanos 7:15:

«No hago lo que quiero, sino lo que aborrezco».

Pero el capítulo no termina allí.

Pablo pregunta quién podrá librarlo y responde:

«Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro» (Romanos 7:25).

Nuestra esperanza no está en nuestra capacidad para salvarnos.

Está en Cristo.

APLICACIÓN

Cuando falles, recuerda Génesis 3:9:

Dios todavía pregunta: «¿Dónde estás?»

No porque haya perdido tu ubicación, sino porque desea recuperar tu corazón.


MIÉRCOLES 30 DE SEPTIEMBRE

EXPULSADOS DEL JARDÍN

Lecturas: Génesis 3:14-24; Éxodo 19:16-22.

El pecado tuvo consecuencias profundas.

Adán y Eva perdieron su hogar en el Edén, aparecieron el dolor, el sufrimiento, el trabajo agotador y finalmente la muerte.

Pero una de las pérdidas más dolorosas fue la ruptura de la comunión directa con Dios.

Isaías 59:2 explica:

«Vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios».

PREGUNTA:

¿Cómo ha modificado específicamente el pecado nuestra comunicación con Dios?

RESPUESTA:

El pecado creó una separación entre la humanidad y Dios, de manera que los seres humanos dejaron de disfrutar de la comunicación cara a cara que existía en el Edén.

Éxodo 19 muestra claramente esta nueva realidad.

Cuando Dios descendió sobre el monte Sinaí hubo:

  • truenos;
  • relámpagos;
  • una espesa nube;
  • sonido de trompeta;
  • humo;
  • y temblor.

El pueblo no podía acercarse libremente.

Había límites alrededor del monte.

¡Qué contraste con el Edén!

Antes el ser humano podía disfrutar directamente de la presencia de Dios.

Ahora la santidad de Dios frente a la condición pecaminosa humana hacía necesaria una separación.

Pero Dios no abandonó al ser humano.

En medio de Génesis 3 encontramos una extraordinaria promesa.

Génesis 3:15: la primera promesa del evangelio

Dios anunció que vendría una descendencia que finalmente vencería a la serpiente.

Desde el mismo capítulo donde aparece el pecado aparece también la promesa del Salvador.

Además, antes de expulsar a Adán y Eva, Dios les hizo túnicas y los vistió.

La lección relaciona este acto con la provisión divina de salvación que encontraría su cumplimiento en Cristo.

PREGUNTA DE REFLEXIÓN:

¿Cómo impiden la confianza en Dios y la promesa del evangelio que renunciemos completamente a la fe después de pecar?

RESPUESTA:

Porque el evangelio nos enseña que nuestro pecado no es más grande que la gracia de Dios.

La culpa nos dice:

«Escóndete».

El evangelio nos dice:

«Regresa».

El pecado produjo separación, pero Dios puso inmediatamente en marcha su plan para restaurar la relación perdida.


JUEVES 1.º DE OCTUBRE

EL PUEBLO VOCERO DE DIOS

Lecturas: Hebreos 1:1-2; Romanos 1:19-20; Números 12:6; 2 Timoteo 3:16-17; Juan 14:7-9; 10:27-30.

Si después del pecado la humanidad ya no podía relacionarse con Dios como en el Edén, surge una pregunta:

¿Cómo continuaría Dios comunicándose con nosotros?

La Biblia presenta varias respuestas.

PREGUNTA:

¿Qué revelan estos textos acerca de cómo ha hablado Dios a la humanidad desde la entrada del pecado?

RESPUESTA:

Revelan que Dios no dejó de comunicarse con la humanidad, sino que utilizó diferentes medios para revelar su carácter y su voluntad.

1. DIOS HABLA MEDIANTE LA CREACIÓN

Romanos 1:19 y 20 muestra que la creación revela aspectos del poder y la divinidad del Creador.

La naturaleza no nos explica por sí sola todo el plan de salvación, y además está afectada por el pecado, pero continúa dando testimonio de que existe un Creador poderoso.

2. DIOS HABLA MEDIANTE LOS PROFETAS

Números 12:6 dice:

«Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él».

Dios escogió personas para comunicar mensajes específicos a su pueblo.

No hablaban simplemente por iniciativa propia. Su función era transmitir el mensaje recibido de Dios.

3. DIOS HABLA MEDIANTE LAS ESCRITURAS

2 Timoteo 3:16 declara:

«Toda la Escritura es inspirada por Dios».

La Biblia preserva el mensaje de Dios y nos permite conocer su voluntad, su carácter, nuestra condición y el plan de salvación.

Además, las Escrituras son útiles para enseñar, corregir e instruir.

4. DIOS HABLÓ DE MANERA SUPREMA MEDIANTE JESÚS

Hebreos 1:1 y 2 presenta la culminación:

«En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo».

Jesús es la revelación más clara del carácter de Dios.

Por eso Cristo pudo decir:

«El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Juan 14:9).

Si queremos saber cómo es Dios, debemos mirar a Jesús.

Su compasión por el sufriente, su misericordia hacia el pecador, su paciencia, su justicia, su amor y finalmente su sacrificio en la cruz revelan el carácter del Padre.

5. DIOS CONTINÚA GUIANDO MEDIANTE EL ESPÍRITU SANTO

Jesús prometió que el Espíritu Santo guiaría a sus seguidores a la verdad (Juan 16:13).

El Espíritu no presenta un evangelio diferente al de Cristo; dirige nuestra atención hacia la verdad revelada por Dios.

PREGUNTA:

¿Cuánto consuelo te da saber que Jesús, su amor, su carácter y su sacrificio nos revelan cómo es realmente Dios el Padre?

RESPUESTA:

Nos da un enorme consuelo porque significa que no necesitamos tener miedo de que el Padre sea diferente de Jesús.

Jesús dijo:

«El que me ha visto a mí, ha visto al Padre».

El Dios que Jesús revela es un Dios que ama, busca, perdona, restaura y está dispuesto a darlo todo para salvar a sus hijos.

La cruz es la demostración suprema de ese amor.


VIERNES 2 DE OCTUBRE

ELENA DE WHITE

El viernes introduce la experiencia de Elena de White y prepara el tema que continuará desarrollándose durante las siguientes semanas.

Su historia comienza con una imagen de Dios muy diferente de la que posteriormente llegaría a comprender.

Durante su juventud, Elena experimentó temor y una profunda preocupación acerca de su salvación. Pensaba que no era digna del cielo y llegó a imaginar a Dios principalmente como un juez severo.

Su comprensión comenzó a cambiar mediante varias experiencias y especialmente después de conversar con el pastor metodista Levi Stockman.

Entonces empezó a comprender algo fundamental:

Dios no estaba esperando una oportunidad para rechazarla. Dios quería salvarla.

Ella misma explicó que comenzó a ver al Padre como:

«un padre bondadoso y tierno», en lugar de imaginarlo como un tirano severo.

Ese cambio transformó su relación con Dios.

¿CUÁL ES LA ENSEÑANZA PRINCIPAL DEL VIERNES?

Nuestra comprensión del carácter de Dios afecta profundamente nuestra relación con él.

Si pensamos que Dios solamente está buscando nuestros errores, probablemente viviremos nuestra fe con miedo.

Pero cuando comprendemos el carácter de Dios revelado en Jesucristo, aprendemos a relacionarnos con él mediante la confianza, el amor y la obediencia voluntaria.

La experiencia de Elena de White conecta así con toda la lección:

Dios sigue buscando maneras de comunicarse con sus hijos.


RESUMEN GENERAL DE LA LECCIÓN

La lección presenta una secuencia muy clara:

EDÉN:
Dios y el ser humano disfrutan de comunión directa.

PECADO:
El ser humano desobedece y se esconde.

DIOS BUSCA:
«¿Dónde estás?» (Génesis 3:9).

SEPARACIÓN:
El pecado rompe la comunión directa con Dios.

PROMESA:
Dios anuncia al Salvador (Génesis 3:15).

PROFETAS:
Dios continúa hablando mediante sus mensajeros.

ESCRITURAS:
El mensaje de Dios queda registrado para nosotros.

JESÚS:
Dios se revela de manera suprema por medio de su Hijo.

ESPÍRITU SANTO:
Continúa guiando a su pueblo a la verdad.

RESTAURACIÓN FINAL:
El plan de salvación terminará restaurando completamente aquello que el pecado destruyó.


LA GRAN ENSEÑANZA DE LA SEMANA

Hay una frase que podría resumir toda esta lección:

El pecado hizo que el ser humano se escondiera de Dios, pero nunca hizo que Dios dejara de buscar al ser humano.

En el Edén escuchamos:

«¿Dónde estás?»

En los profetas escuchamos:

«Vuelve a mí».

En las Escrituras encontramos su mensaje.

Y en Jesús vemos al propio Dios acercándose a nosotros.

El Creador todavía habla.

La pregunta ya no es solamente:

«¿Dios sigue hablando?»

La pregunta personal es:

«¿Estoy dispuesto a escucharlo?»

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