Escuela Sabática | Para el sábado 17 de octubre de 2026
Texto para memorizar:
«Josafat se puso en pie y dijo: “Óiganme, Judá y habitantes de Jerusalén: crean al Señor su Dios y estarán seguros; crean a sus profetas y serán prosperados”» (2 Crónicas 20:20).
Introducción: Dios utiliza a personas imperfectas
Cuando escuchamos hablar de los profetas de la Biblia, muchas veces imaginamos a personas que nunca tenían miedo, que siempre sabían qué hacer y que jamás se desanimaban.
Sin embargo, al estudiar sus historias descubrimos que eran seres humanos como nosotros.
Los profetas también se cansaban, se preocupaban por sus familias, enfrentaban problemas y, en ocasiones, cometían errores.
¿Qué los hacía especiales? No era que fueran perfectos, sino que Dios los había llamado para transmitir sus mensajes.
El Señor utilizó a los profetas para orientar a su pueblo, advertirle cuando se alejaba de sus caminos y recordarle sus promesas.
Podemos comparar su función con un GPS. Cuando viajamos por un camino desconocido, necesitamos una guía que nos indique hacia dónde debemos dirigirnos y qué peligros debemos evitar.
De manera semejante, Dios utilizó a los profetas para mostrar a Israel el camino correcto.
Esta semana estudiaremos sus debilidades, sus responsabilidades y la importancia de distinguir entre los verdaderos y los falsos mensajeros de Dios.
También descubriremos que el Señor llamó tanto a hombres como a mujeres para cumplir su propósito.
La gran enseñanza de esta lección es que Dios no necesita personas perfectas para realizar su obra, sino personas dispuestas a escucharlo y obedecerlo.
Sábado 10 de octubre: Profetas del Antiguo Testamento
Lecturas bíblicas: Santiago 5:17-18; 1 Reyes 19:1-16; 22:1-14; Éxodo 15:20; 2 Reyes 22:11-14; Jeremías 14:1-15.
Explicación del estudio
Desde los primeros tiempos, Dios ha buscado la manera de comunicarse con la humanidad.
Una de las formas que utilizó fue mediante personas escogidas para recibir y transmitir sus mensajes.
Estas personas eran conocidas como profetas.
Aunque algunos profetas anunciaban acontecimientos futuros, su trabajo no consistía solamente en predecir lo que sucedería.
También enseñaban la voluntad de Dios, corregían los errores del pueblo, denunciaban las injusticias y anunciaban mensajes de esperanza.
Por ejemplo, cuando Israel comenzaba a adorar dioses falsos, Dios enviaba profetas para llamarlo al arrepentimiento.
Cuando el pueblo enfrentaba dificultades, el Señor también utilizaba a sus mensajeros para recordarles que no los había abandonado.
Por eso, los mensajes proféticos incluían advertencias, consejos, promesas y llamados a la obediencia.
Pero hay algo que debemos comprender: los profetas no eran personas superiores a los demás.
Tenían debilidades y necesitaban la gracia de Dios tanto como cualquier otro ser humano.
¿Qué podemos aprender de ellos?
Aprendemos que Dios conoce nuestras limitaciones y que puede ayudarnos a cumplir las responsabilidades que nos encomienda.
También comprendemos que la fidelidad no significa vivir sin problemas.
Muchos profetas enfrentaron oposición precisamente porque decidieron obedecer al Señor.
Sus experiencias nos enseñan a confiar en Dios incluso cuando las circunstancias son difíciles.
Aplicación para nuestra vida
Hoy existen muchas voces que intentan orientar nuestras decisiones.
Algunas nos invitan a seguir las costumbres del mundo. Otras nos dicen que podemos vivir sin tomar en cuenta los mandamientos de Dios.
Pero como cristianos necesitamos una guía segura.
Esa guía es la Palabra de Dios.
Enseñanza del sábado: Los profetas fueron instrumentos que Dios utilizó para orientar a su pueblo. Hoy debemos permitir que las Escrituras dirijan nuestras decisiones y nuestra manera de vivir.
Domingo 11 de octubre: La humanidad de los profetas
Lecturas bíblicas: Santiago 5:17-18; 1 Reyes 19:1-16.
Explicación del estudio
El profeta Elías había presenciado uno de los milagros más extraordinarios de la historia de Israel.
En el monte Carmelo, Dios respondió a su oración enviando fuego del cielo.
Ante aquella demostración del poder divino, el pueblo reconoció que Jehová era el Dios verdadero.
Podríamos pensar que después de semejante experiencia Elías nunca volvería a tener miedo.
Pero la Biblia nos muestra algo muy diferente.
Cuando la reina Jezabel amenazó con matarlo, Elías huyó para salvar su vida.
Después de caminar por el desierto, se sentó debajo de un árbol y pidió a Dios que le quitara la vida.
Estaba agotado, tenía miedo y se sentía completamente solo.
El mismo profeta que había enfrentado a los adoradores de Baal ahora estaba atravesando un momento de profundo desánimo.
Esta historia nos recuerda que incluso las personas que tienen una gran fe pueden experimentar momentos difíciles.
Respuestas a las preguntas del domingo
1. ¿Qué quiso decir Santiago al afirmar que Elías era un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras? (Santiago 5:17-18).
Santiago quiso decir que Elías era un ser humano común, con sentimientos y debilidades semejantes a los nuestros.
Aunque Dios lo había utilizado para realizar grandes milagros, el profeta también podía sentir temor, cansancio y tristeza.
Su poder no provenía de sí mismo, sino de Dios.
La oración de Elías fue escuchada porque acudió al Señor con fe.
Esto nos enseña que no necesitamos ser personas extraordinarias para acercarnos a Dios.
El mismo Señor que escuchó las oraciones de Elías también puede escuchar las nuestras.
2. ¿Qué revela 1 Reyes 19:1-16 acerca del estado emocional de Elías?
El relato muestra que Elías estaba profundamente desanimado.
Sentía que sus esfuerzos no habían dado resultados y pensaba que era el único que permanecía fiel a Dios.
Además, temía por su vida después de recibir las amenazas de Jezabel.
En medio de su sufrimiento llegó a expresar que no quería seguir viviendo.
Sin embargo, Dios no lo rechazó.
Primero permitió que descansara y recibiera alimento.
Después le habló y le mostró que todavía tenía una misión que cumplir.
También le recordó que había otros israelitas que permanecían fieles.
Esto nos enseña que Dios conoce nuestras necesidades y no nos abandona cuando atravesamos momentos de debilidad.
3. ¿Por qué a veces sentimos que hemos fracasado o que nuestros esfuerzos han sido inútiles?
Porque muchas veces esperamos resultados inmediatos.
Tal vez hemos orado durante años por un familiar que todavía no se acerca a Dios.
Quizá hemos trabajado mucho por nuestra iglesia y sentimos que nadie valora nuestro esfuerzo.
O hemos enfrentado dificultades que parecen no terminar.
Cuando no vemos los resultados que esperamos, podemos pensar que todo ha sido inútil.
Pero la experiencia de Elías nos enseña que nuestra percepción no siempre muestra toda la realidad.
Dios seguía obrando en Israel, aunque Elías creyera que estaba completamente solo.
4. ¿Qué promesas bíblicas pueden ayudarnos a superar el desánimo?
Isaías 41:10 nos recuerda que Dios está con nosotros y nos fortalece.
En Salmo 34:18 encontramos la seguridad de que el Señor está cerca de quienes tienen el corazón quebrantado.
Y en Mateo 11:28, Jesús invita a los cansados y cargados a acudir a él para encontrar descanso.
Estas promesas nos recuerdan que podemos confiar en Dios aun cuando no comprendamos lo que está sucediendo.
También aprendemos de la experiencia de Elías que descansar y recibir ayuda son necesidades importantes.
Aplicación para nuestra vida
No debemos pensar que una persona tiene poca fe solamente porque se siente triste o desanimada.
Los problemas emocionales no desaparecen automáticamente por tener una responsabilidad en la iglesia.
Debemos aprender a escuchar, acompañar y ayudar a quienes atraviesan momentos difíciles.
Enseñanza del domingo: La fidelidad a Dios no significa que nunca tendremos miedo o tristeza. Significa que podemos acudir al Señor y confiar en su ayuda aun en nuestros momentos más difíciles.
Lunes 12 de octubre: Identificando a los verdaderos profetas
Lecturas bíblicas: 1 Reyes 22:1-14; 1 Samuel 9:3-14.
Explicación del estudio
Durante la historia de Israel existieron verdaderos profetas, pero también personas que afirmaban hablar en nombre de Dios sin haber recibido un mensaje suyo.
Por eso era importante distinguir entre ambos.
Una de las historias más claras aparece en 1 Reyes 22.
El rey Acab quería ir a la guerra y reunió a unos cuatrocientos profetas para consultarles si obtendría la victoria.
Todos le respondieron favorablemente.
Pero Josafat, rey de Judá, quiso saber si había algún verdadero profeta de Jehová a quien pudieran consultar.
Entonces mencionaron a Micaías.
Acab reconoció que no le agradaba ese profeta porque sus mensajes no eran los que deseaba escuchar.
Cuando enviaron a buscarlo, un mensajero le pidió que dijera lo mismo que los demás.
Pero Micaías se mantuvo firme en que comunicaría lo que Dios le dijera.
Respuestas a las preguntas del lunes
1. ¿Qué nos enseña 1 Reyes 22:1-14 acerca de cómo actúan los profetas fieles?
Nos enseña que los verdaderos profetas comunican fielmente los mensajes de Dios, aunque no sean populares.
Micaías estaba rodeado de personas que afirmaban algo diferente.
También tenía la presión de agradar al rey.
Sin embargo, no permitió que esa presión determinara su mensaje.
Esto demuestra que la verdad no depende de la cantidad de personas que la apoyan.
Aunque cientos de personas estuvieran de acuerdo, eso no significaba que tuvieran razón.
Un verdadero mensajero de Dios debe permanecer fiel a la verdad que el Señor le ha revelado.
2. ¿Qué nos enseña 1 Samuel 9:3-14 acerca de cómo veían las personas a los profetas fieles?
En este relato, Saúl salió a buscar unos animales que se habían perdido.
Su siervo le habló de Samuel, a quien describió como un hombre de Dios respetado y digno de confianza.
Esto muestra que Samuel tenía un testimonio reconocido entre las personas.
Su vida y su ministerio reflejaban su relación con el Señor.
Por eso, los verdaderos profetas debían ser personas que transmitieran fielmente los mensajes divinos y procuraran vivir conforme a ellos.
3. ¿Has conocido algún verdadero hombre de Dios que sea perfecto?
No. Todos los seres humanos necesitamos la gracia de Dios.
Incluso los profetas cometieron errores.
Moisés se enojó y desobedeció una instrucción divina.
Elías tuvo miedo y huyó.
Jonás trató de escapar de la misión que Dios le había encomendado.
Esto demuestra que los siervos de Dios también necesitan arrepentimiento, perdón y transformación.
Solamente Jesucristo vivió sin pecado.
¿Cómo podemos distinguir entre los mensajes verdaderos y falsos?
La Biblia debe ser nuestra autoridad para examinar las enseñanzas religiosas.
Isaías 8:20 nos recuerda la importancia de comprobar los mensajes conforme a la ley y al testimonio.
No debemos aceptar una enseñanza solamente porque una persona tenga muchos seguidores o sea un predicador reconocido.
Debemos preguntarnos si sus palabras están de acuerdo con las Escrituras y conducen a la fidelidad a Dios.
Aplicación para nuestra vida
Hoy podemos escuchar muchos mensajes religiosos por internet, radio o televisión.
Algunos nos ayudan a conocer mejor la Biblia, pero otros pueden contener errores.
Por eso necesitamos estudiar personalmente las Escrituras.
Enseñanza del lunes: Un verdadero mensajero de Dios no cambia la verdad para agradar a las personas. Su responsabilidad es permanecer fiel a la Palabra del Señor.
Martes 13 de octubre: Funciones de los profetas
Lecturas bíblicas: 1 Samuel 8:4-22; Levítico 8:10-13.
Explicación del estudio
Los profetas del Antiguo Testamento tenían diversas responsabilidades.
No solamente anunciaban acontecimientos futuros.
También aconsejaban a los gobernantes, corregían a los sacerdotes, enseñaban al pueblo y advertían cuando Israel se alejaba de Dios.
Una de estas experiencias ocurrió cuando los israelitas pidieron tener un rey.
El pueblo quería parecerse a las naciones vecinas.
Por eso acudieron a Samuel y le solicitaron que les estableciera un gobernante.
Samuel presentó el asunto delante de Dios.
El Señor le indicó que advirtiera al pueblo acerca de las consecuencias de aquella decisión.
El profeta explicó que un rey podría exigirles soldados, trabajadores, bienes y otros servicios.
Sin embargo, los israelitas insistieron.
Finalmente, Samuel ungió a Saúl como primer rey de Israel.
Esta historia nos enseña que los profetas debían orientar al pueblo, incluso cuando sus consejos no eran bien recibidos.
Respuesta a la pregunta del martes
¿Cómo actuaban los profetas en relación con los reyes y los sacerdotes?
Los profetas cumplían funciones de orientación, enseñanza y corrección.
En relación con los reyes, transmitían los mensajes de Dios, aconsejaban cuando debían tomar decisiones importantes y advertían cuando sus acciones eran contrarias a la voluntad divina.
Por ejemplo, Samuel explicó al pueblo las consecuencias de establecer una monarquía como la de las naciones vecinas.
Otros profetas tuvieron que reprender a gobernantes que habían cometido injusticias o promovido la idolatría.
Esto nos enseña que los reyes no estaban por encima de la ley de Dios.
En relación con los sacerdotes, los profetas también podían participar en asuntos importantes del servicio religioso.
Moisés, siguiendo las instrucciones divinas, ungió a Aarón y a sus hijos para el sacerdocio.
Pero cuando los sacerdotes se corrompían, Dios también enviaba mensajes de corrección.
Un ejemplo fue la familia del sacerdote Elí, cuyos hijos cometían graves pecados.
El Señor envió advertencias porque aquellos hombres estaban abusando de su responsabilidad espiritual.
Además, los profetas enseñaban al pueblo los mandamientos de Dios y denunciaban las injusticias.
Su misión era ayudar a las personas a mantenerse fieles al Señor.
¿Qué enseñanza encontramos en el deseo de Israel de tener un rey?
Una enseñanza importante es el peligro de querer parecernos al mundo sin considerar la voluntad de Dios.
Israel deseaba tener un rey porque las demás naciones lo tenían.
No se detuvo a considerar suficientemente las consecuencias.
Hoy también podemos enfrentar esa tentación.
Algunas costumbres pueden parecernos normales porque muchas personas las practican.
Sin embargo, antes de aceptarlas debemos preguntarnos si están de acuerdo con la Biblia.
Aplicación para nuestra vida
Tener una responsabilidad en la iglesia no significa estar por encima de la corrección.
Todos necesitamos escuchar la Palabra de Dios.
Los dirigentes, maestros, pastores y miembros debemos mantener un espíritu humilde y dispuesto a aprender.
Enseñanza del martes: Los profetas ayudaban a los gobernantes, sacerdotes y al pueblo a permanecer fieles a Dios. Su misión incluía enseñar, aconsejar y corregir con fidelidad.
Miércoles 14 de octubre: Mujeres profetas
Lecturas bíblicas: Éxodo 15:20; Jueces 4:4; 2 Reyes 22:14; Nehemías 6:14.
Explicación del estudio
Cuando pensamos en los profetas bíblicos, generalmente recordamos a Moisés, Elías, Isaías, Jeremías o Daniel.
Sin embargo, la Biblia también menciona a mujeres que recibieron responsabilidades proféticas.
Entre ellas encontramos a María, Débora y Hulda.
María, la hermana de Moisés, fue reconocida como profetisa.
Después de que Dios libró a Israel del ejército egipcio, dirigió a las mujeres en un canto de agradecimiento.
Débora también fue profetisa y jueza en Israel.
Dios la utilizó para orientar al pueblo durante una época difícil.
Hulda, por su parte, fue consultada durante el reinado de Josías cuando se encontró el libro de la Ley.
Estas experiencias muestran que Dios llamó tanto a hombres como a mujeres para cumplir su propósito.
Respuestas a las preguntas del miércoles
1. ¿Qué enseñan Éxodo 15:20; Jueces 4:4; 2 Reyes 22:14 y Nehemías 6:14 acerca del papel profético?
Enseñan que las mujeres también participaron en el ministerio profético.
María fue reconocida como profetisa y participó en la alabanza a Dios.
Débora ejerció funciones de profetisa y jueza, ayudando a dirigir a Israel.
Hulda recibió y transmitió un mensaje divino en un momento importante de la historia de Judá.
Nehemías 6:14 también menciona a Noadías, una profetisa relacionada con quienes intentaban intimidar a Nehemías.
Este último ejemplo nos recuerda que no todas las personas que afirmaban tener autoridad profética actuaban fielmente.
Por eso es necesario examinar los mensajes religiosos a la luz de la Biblia.
2. ¿Por qué los hombres del rey Josías fueron a consultar a Hulda?
Porque necesitaban conocer la voluntad de Dios después de encontrar el libro de la Ley.
Cuando Josías escuchó su contenido, comprendió que el pueblo había desobedecido gravemente al Señor.
El rey se preocupó y envió a sus consejeros para consultar a Dios.
Ellos acudieron a Hulda porque era reconocida como profetisa.
Ella transmitió el mensaje divino acerca de las consecuencias que enfrentaría Judá por su desobediencia.
3. ¿Qué nos enseña esta experiencia acerca de la función que cumplía Hulda en la nación?
Nos muestra que su ministerio tenía importancia y era reconocido.
El rey y sus consejeros acudieron a ella para recibir orientación espiritual.
El mensaje de Hulda contribuyó a impulsar las reformas religiosas realizadas durante el reinado de Josías.
Esto demuestra que Dios podía utilizar a una mujer para transmitir mensajes importantes que afectaban a toda la nación.
4. ¿Qué esperanza encontramos en el hecho de que los profetas y las profetisas también necesitaban la gracia de Dios?
La esperanza es que nuestras imperfecciones no impiden que Dios pueda transformar nuestra vida.
María, por ejemplo, cometió errores y necesitó ser corregida.
Sin embargo, el Señor la había utilizado para cumplir una misión importante.
Esto nos recuerda que todos necesitamos arrepentimiento y perdón.
Dios conoce nuestras debilidades, pero también desea ayudarnos a vencerlas.
Aplicación para nuestra vida
No debemos menospreciar a alguien por su edad, condición social o por ser hombre o mujer.
Dios puede conceder capacidades y responsabilidades diferentes a sus hijos.
Lo importante es que cada persona utilice sus dones para servir al Señor con humildad y fidelidad.
Enseñanza del miércoles: Dios utilizó a hombres y mujeres para transmitir sus mensajes. Todos necesitamos su gracia y debemos estar dispuestos a servir conforme a su voluntad.
Jueves 15 de octubre: Falsos profetas
Lectura bíblica: Jeremías 14:1-15.
Explicación del estudio
Durante la historia de Israel existieron personas que aseguraban hablar en nombre de Dios, pero cuyos mensajes no provenían del Señor.
En tiempos de Jeremías, Judá enfrentaba graves dificultades.
La tierra sufría por la sequía y el pueblo estaba experimentando las consecuencias de su desobediencia.
Dios envió a Jeremías para anunciar un mensaje de advertencia.
Sin embargo, algunos falsos profetas aseguraban que no habría guerra ni hambre.
Prometían paz y tranquilidad cuando la nación necesitaba arrepentirse.
Sus palabras parecían agradables, pero no eran verdaderas.
Dios declaró que no había enviado a aquellos hombres ni les había dado esos mensajes.
Respuestas a las preguntas del jueves
1. ¿Qué sucedía en Jeremías 14:1-15 y cómo consideraba Dios a quienes hablaban en su nombre sin haber sido enviados por él?
El pueblo de Judá estaba atravesando una grave crisis.
La sequía afectaba la tierra y existían advertencias acerca de futuras calamidades.
Jeremías comunicaba el mensaje de Dios, pero los falsos profetas anunciaban que todo estaría bien.
En lugar de llamar al pueblo al arrepentimiento, le daban una falsa seguridad.
Dios declaró que aquellos hombres estaban profetizando mentiras.
Sus mensajes provenían de sus propias ideas y no de una revelación divina.
Esto nos enseña que no todo mensaje agradable procede de Dios.
La verdad bíblica puede darnos consuelo, pero también puede advertirnos cuando estamos siguiendo un camino equivocado.
2. ¿Por qué no es sabio seguir siempre las opiniones populares?
Porque la mayoría no siempre tiene razón.
En tiempos del rey Acab, cientos de profetas le anunciaron una victoria que no estaba respaldada por el verdadero mensaje de Dios.
Micaías, en cambio, permaneció fiel aunque su mensaje fuera diferente.
Hoy sucede algo parecido.
Muchas ideas son aceptadas porque están de moda o porque numerosas personas las practican.
Sin embargo, el cristiano debe examinar sus decisiones conforme a la Palabra de Dios.
No debemos pensar que algo es correcto solamente porque todos lo hacen.
¿Cómo podemos evitar ser engañados?
Necesitamos estudiar personalmente la Biblia y comprobar las enseñanzas que escuchamos.
También debemos pedir sabiduría al Espíritu Santo.
No debemos aceptar automáticamente cualquier mensaje de una persona que afirma haber recibido una revelación.
La Biblia debe ser nuestra guía segura.
Aplicación para nuestra vida
En las redes sociales circulan muchas enseñanzas religiosas.
Algunas son edificantes, pero otras contienen afirmaciones que no están respaldadas por las Escrituras.
Por eso debemos aprender a distinguir entre la verdad y el error.
Enseñanza del jueves: La verdad no depende de la popularidad de un mensaje. Debemos examinar toda enseñanza a la luz de la Palabra de Dios.
Viernes 16 de octubre: Imperfectos pero dispuestos
Lectura complementaria: Elena de White, Mensajes selectos, tomo 3, páginas 46-54.
Explicación del estudio
Durante esta semana hemos aprendido que los profetas del Antiguo Testamento eran personas con temores, debilidades y problemas.
Sin embargo, Dios pudo utilizarlos porque estuvieron dispuestos a servirlo.
El estudio del viernes presenta la experiencia de Elena de White, cuyo ministerio reconocemos los adventistas del séptimo día como una manifestación del don profético.
Cuando Elena Harmon recibió su primera visión en diciembre de 1844, tenía solamente 17 años.
Era una joven tímida y de salud delicada.
Aunque recibió un mensaje de ánimo para los creyentes adventistas después del Gran Chasco, sentía temor ante la responsabilidad de compartir lo que había visto.
Después de una segunda visión comprendió que enfrentaría oposición y muchas dificultades.
La responsabilidad parecía demasiado grande para ella.
Durante un tiempo deseó que otra persona fuera llamada para cumplir aquella misión.
Sin embargo, después de orar y recibir el apoyo de otros creyentes, finalmente aceptó.
¿Qué podemos aprender de su experiencia?
Primero, que el llamado de Dios no siempre es fácil.
Elena de White, al igual que varios profetas bíblicos, sintió temor ante la responsabilidad que debía asumir.
Esto nos enseña que una persona puede tener fe y aun así sentirse insegura.
Segundo, que Dios conoce nuestras limitaciones.
El Señor sabía que Elena era joven y tenía problemas de salud.
Sin embargo, su experiencia nos recuerda que las capacidades humanas no son la única condición para servir a Dios.
Tercero, que necesitamos depender del Señor.
Los profetas no podían cumplir su misión solamente con sus fuerzas.
Debían mantener una relación constante con Dios.
Cuarto, que la disposición es importante.
Aunque inicialmente tuvo temor, Elena aceptó la responsabilidad y dedicó su vida al ministerio.
¿Qué importancia tuvo su ministerio para la Iglesia Adventista?
Desde nuestra comprensión adventista, el ministerio de Elena de White contribuyó a orientar y fortalecer a los primeros creyentes.
Sus escritos destacaron la importancia del estudio de la Biblia, la educación, la salud y la misión de compartir el evangelio.
También animaron al pueblo adventista a mantener su esperanza en el regreso de Jesucristo.
Sin embargo, debemos recordar que la Biblia es nuestra autoridad suprema de fe y conducta.
Los escritos de Elena de White no sustituyen las Sagradas Escrituras.
Su propósito es dirigirnos hacia Jesús y ayudarnos a comprender la importancia de vivir conforme a la Palabra de Dios.
Aplicación para nuestra vida
Quizá pensamos que no somos capaces de hacer algo importante para el Señor.
Tal vez sentimos que no sabemos hablar, que no tenemos suficientes conocimientos o que nuestras limitaciones son demasiado grandes.
Pero las experiencias de los profetas nos muestran que Dios puede ayudarnos.
No todos seremos llamados al ministerio profético, pero todos podemos servir.
Podemos compartir un estudio bíblico, visitar a una persona enferma, ayudar a un vecino o enseñar a nuestros hijos a amar a Jesús.
Lo importante es estar dispuestos.
Enseñanza del viernes: Dios puede utilizar a personas imperfectas que reconocen sus debilidades y están dispuestas a confiar en él.
Conclusión general de la Lección 3
Durante esta semana hemos descubierto que los profetas del Antiguo Testamento eran personas muy parecidas a nosotros.
Elías tuvo miedo y se desanimó.
Micaías permaneció fiel a la verdad aunque recibió presión para cambiar su mensaje.
Samuel aconsejó al pueblo cuando pidió un rey.
María, Débora y Hulda fueron utilizadas por Dios para cumplir funciones importantes.
Jeremías tuvo que enfrentar a falsos profetas que engañaban al pueblo con mensajes agradables.
Finalmente, estudiamos cómo Elena de White, a pesar de sus limitaciones, aceptó el ministerio al que consideraba que Dios la había llamado.
Todas estas experiencias nos dejan una enseñanza fundamental:
La verdadera grandeza de los profetas no estaba en sus capacidades humanas, sino en el Dios que los llamó.
El Señor sigue buscando personas que estén dispuestas a escucharlo y obedecerlo.
Tal vez no recibamos un llamado como el de Moisés, Elías o Jeremías.
Pero cada día tenemos oportunidades para demostrar nuestra fidelidad.
Podemos ser honestos cuando otros prefieren mentir.
Podemos mostrar amor cuando encontramos indiferencia.
Podemos permanecer firmes en la verdad cuando muchos deciden seguir las costumbres del mundo.
Y podemos compartir la esperanza del regreso de Jesús con quienes todavía no lo conocen.
Reflexión final: ¿Estamos dispuestos a escuchar la voz de Dios?
La pregunta más importante de esta semana no es solamente qué hicieron los profetas, sino qué haremos nosotros con las enseñanzas que hemos recibido.
¿Estamos dispuestos a obedecer a Dios aunque otros piensen diferente?
¿Tenemos la humildad suficiente para reconocer nuestros errores?
¿Buscamos la verdad en las Escrituras o solamente escuchamos lo que nos agrada?
Los profetas nos recuerdan que seguir al Señor requiere fe, humildad y obediencia.
Dios no nos promete una vida sin dificultades, pero sí nos invita a confiar en él.
No necesitas ser perfecto para acercarte a Dios. Necesitas reconocer tu necesidad de Jesús y permitir que transforme tu corazón.
Oración final
Amado Padre celestial, gracias por las enseñanzas que encontramos en la vida de tus profetas.
Ayúdanos a confiar en ti cuando tengamos miedo, a permanecer firmes cuando enfrentemos dificultades y a reconocer nuestra necesidad de tu gracia.
Danos sabiduría para distinguir entre la verdad y el error.
Enséñanos a estudiar tu Palabra con humildad y a obedecer tus mandamientos por amor.
Queremos ser personas dispuestas a servirte y compartir la esperanza de la salvación.
Prepara nuestros corazones para la segunda venida de Jesús.
En su santo nombre, amén.