ESCUELA SABÁTICA – LECCIÓN 4

PROFETAS DEL NUEVO TESTAMENTO

Del 17 al 23 de octubre de 2026

Explicación completa día por día, con las preguntas de la lección respondidas, enseñanza bíblica y aplicación para nuestra vida.

Versículo para memorizar: 1 Corintios 12:4-6.

INTRODUCCIÓN GENERAL

La lección de esta semana nos invita a comprender cómo Dios continuó manifestando el don profético durante los tiempos del Nuevo Testamento.

Cuando pensamos en los profetas, generalmente recordamos a Moisés, Isaías, Jeremías, Ezequiel o Daniel. Sin embargo, el ministerio profético no terminó con el Antiguo Testamento. Dios continuó comunicándose con su pueblo mediante personas que fueron llamadas y capacitadas por el Espíritu Santo.

Aunque los tiempos cambiaron, el origen de la inspiración permaneció igual: el Espíritu Santo. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, el verdadero mensaje profético tiene como propósito revelar la voluntad de Dios, fortalecer la fe y conducir a las personas hacia Jesucristo.

Durante esta semana estudiaremos la función profética de Jesús, la labor de los apóstoles, el ministerio de hombres y mujeres que recibieron el don de profecía, el peligro de los falsos profetas y la importancia de mantener la Biblia como autoridad suprema.

La enseñanza central de esta lección es que el verdadero don profético no busca exaltar a una persona, sino dirigir nuestra atención hacia Jesús y su Palabra.

SÁBADO 17 DE OCTUBRE

PROFETAS DEL NUEVO TESTAMENTO

Lecturas bíblicas: Mateo 16:13-16; Efesios 2:20; Apocalipsis 22:6; Lucas 2:36-38; Hechos 21:9; Efesios 6:10-18.

Explicación

La lección comienza con una ilustración acerca de un padre que compara dos automóviles de distintas épocas. Aunque ambos presentan diferencias en su apariencia y características, sus motores son iguales.

Esta comparación permite comprender una verdad espiritual: los profetas del Antiguo Testamento y los del Nuevo Testamento vivieron en circunstancias diferentes, pero fueron inspirados por el mismo Espíritu Santo.

Hebreos 1:1-3 enseña que Dios habló antiguamente mediante los profetas y que, en estos últimos días, nos ha hablado por medio de su Hijo.

Esto nos muestra que la revelación divina tiene continuidad. Las enseñanzas de los profetas del Antiguo Testamento prepararon el camino para la venida del Mesías, mientras que los mensajes del Nuevo Testamento presentan a Jesús como el cumplimiento de las promesas de salvación.

El versículo para memorizar, 1 Corintios 12:4-6, también nos recuerda que existen diferentes dones, ministerios y actividades, pero todos tienen su origen en el mismo Dios.

No todos los creyentes reciben las mismas responsabilidades. Algunos son llamados a enseñar, otros a predicar, otros a servir y otros reciben dones particulares. Sin embargo, todos deben trabajar para cumplir la misión de Cristo.

Enseñanza principal

El don profético es una manifestación del Espíritu Santo cuyo propósito es revelar la voluntad de Dios y fortalecer espiritualmente a su pueblo.

Aplicación para nuestra vida

Debemos aprender a valorar los diferentes dones que Dios concede a su iglesia, sin comparar ni menospreciar el servicio de los demás.

Lo importante no es que todos desempeñemos la misma función, sino que utilicemos nuestras capacidades para honrar a Dios.

Reflexión: Los dones pueden ser diferentes, pero el Espíritu que guía a la iglesia sigue siendo el mismo.

DOMINGO 18 DE OCTUBRE

JESÚS COMO PROFETA

Lecturas bíblicas: Deuteronomio 18:15; Mateo 16:13-16; Marcos 8:27-29; Lucas 9:18-20; Juan 1:1-5; Lucas 24:13-35.

Explicación

Moisés anunció que Dios levantaría un profeta semejante a él, a quien el pueblo debía escuchar (Deuteronomio 18:15). Esta promesa encontró su cumplimiento definitivo en Jesucristo.

Durante su ministerio terrenal, Jesús fue reconocido por muchas personas como un profeta. Sus enseñanzas revelaban la voluntad divina, sus palabras anunciaban acontecimientos futuros y su vida manifestaba perfectamente el carácter del Padre.

Sin embargo, Jesús era mucho más que un profeta.

Los profetas eran seres humanos llamados por Dios para transmitir su mensaje. Jesús, en cambio, es el Hijo de Dios, el Verbo eterno que participó en la creación de todas las cosas.

Juan 1:1-3 presenta a Cristo como aquel por medio de quien todo fue creado. Esto significa que quien vino a salvarnos no fue solamente un mensajero celestial, sino nuestro propio Creador.

Después de su resurrección, Jesús explicó a los discípulos que caminaban hacia Emaús cómo las Escrituras del Antiguo Testamento anunciaban su sufrimiento y su gloria (Lucas 24:13-35).

De esta manera, encontramos que toda la revelación bíblica apunta hacia la persona y la misión de Jesucristo.

Pregunta 1. ¿Cuál fue el papel profético de Jesús? ¿Cómo se respondía esta pregunta en la época de Jesús? (Mateo 16:13-16; Marcos 8:27-29; Lucas 9:18-20).

Respuesta:

El papel profético de Jesús consistió en revelar perfectamente la voluntad del Padre, anunciar el mensaje de salvación y cumplir las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento.

En su época existían diferentes opiniones acerca de su identidad. Algunas personas pensaban que era Juan el Bautista, otras creían que era Elías, Jeremías o alguno de los antiguos profetas.

Sin embargo, cuando Jesús preguntó a sus discípulos quién creían ellos que era, Pedro respondió que él era el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Esta declaración reconocía que Jesús no era simplemente otro profeta enviado por Dios, sino el Mesías prometido.

Por lo tanto, Jesús cumplió una función profética, pero su identidad y autoridad son superiores a las de cualquier profeta, porque él mismo es Dios hecho hombre.

Pregunta 2. Reflexionemos sobre el hecho de que Jesús, el Creador (Juan 1:1-3), es también quien murió en la cruz por nuestros pecados. ¿Qué nos enseña esta asombrosa verdad acerca del amor de Dios para con nosotros?

Respuesta:

Nos enseña que el amor de Dios es incomparable, sacrificado y completamente desinteresado.

Jesús, siendo el Creador del universo, no necesitaba someterse al sufrimiento ni a la muerte. Sin embargo, decidió venir a este mundo para ofrecer su vida por la humanidad.

Su sacrificio demuestra cuánto valor tenemos ante los ojos de Dios.

El mismo que nos dio la vida estuvo dispuesto a morir para ofrecernos la salvación eterna.

Esto también nos enseña que el amor verdadero no consiste solamente en palabras, sino en acciones y sacrificios.

La cruz es la mayor demostración de que Dios no nos abandonó en nuestra condición pecaminosa, sino que tomó la iniciativa para reconciliarnos consigo mismo.

Enseñanza principal

Jesús es el cumplimiento de las profecías mesiánicas, la revelación perfecta del Padre y el centro de toda la Escritura.

Aplicación para nuestra vida

No basta con reconocer a Jesús como un gran maestro o un personaje importante de la historia.

Necesitamos aceptarlo personalmente como nuestro Salvador, confiar en sus promesas y permitir que su Palabra transforme nuestras decisiones.

Reflexión: El Creador del universo nos amó tanto que entregó su vida para darnos la oportunidad de vivir eternamente con él.

LUNES 19 DE OCTUBRE

APÓSTOLES Y PROFETAS

Lecturas bíblicas: Romanos 1:1-2; Romanos 11:13; 1 Corintios 9:1-2; Efesios 2:20; Efesios 3:1-5; 2 Pedro 3:1-2.

Explicación

Durante los primeros años de la iglesia cristiana, Dios llamó a diferentes personas para anunciar el evangelio y fortalecer la fe de los creyentes.

Entre ellas encontramos a los apóstoles y a los profetas.

La palabra apóstol significa enviado o mensajero. En los Evangelios se utiliza principalmente para referirse a los doce discípulos que Jesús escogió. Sin embargo, el Nuevo Testamento también reconoce a otros apóstoles, como Pablo.

Pablo no pertenecía al grupo original de los doce, pero fue llamado directamente por Jesucristo para anunciar el evangelio, especialmente a los gentiles.

Por otra parte, los profetas eran personas a quienes Dios concedía revelaciones mediante el Espíritu Santo.

Tanto los apóstoles como los profetas transmitían mensajes inspirados por Dios. Ambos contribuían a establecer y fortalecer la iglesia cristiana.

Sin embargo, debemos reconocer una distinción importante: no todos los profetas eran apóstoles, ni todas las personas que recibían el don profético formaban parte del grupo apostólico.

Por ejemplo, Hechos 15:32 menciona a Judas y Silas como profetas que animaban y fortalecían espiritualmente a los hermanos.

Una de las enseñanzas más importantes del estudio es que Cristo constituye el fundamento indispensable de la iglesia, mientras que los apóstoles y profetas dieron testimonio inspirado acerca de él.

Pregunta 1. ¿Cuál era la función de los apóstoles y los profetas en relación con Cristo y la iglesia según Efesios 2:20 y 3:5?

Respuesta:

La función de los apóstoles y los profetas era transmitir la revelación divina, enseñar las verdades del evangelio y contribuir al establecimiento espiritual de la iglesia.

Efesios 2:20 presenta a la iglesia como un edificio construido sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, cuya principal piedra angular es Jesucristo.

Esto significa que sus enseñanzas inspiradas ayudaron a establecer las bases doctrinales de la comunidad cristiana, pero Cristo es quien sostiene y da sentido a todo el edificio espiritual.

Efesios 3:5 también enseña que Dios reveló mediante el Espíritu Santo verdades relacionadas con su plan de salvación.

Por lo tanto, los apóstoles y profetas no tenían la misión de establecer enseñanzas independientes de Cristo, sino de dar a conocer su voluntad y su obra redentora.

Pregunta 2. La Biblia es el único registro oficial que tenemos de las palabras de los apóstoles y profetas sobre Jesús, su vida y sus obras. ¿Qué nos dice esto de por qué la Biblia debe ser la autoridad final en lo que creemos sobre Jesús y su muerte por nosotros?

Respuesta:

La Biblia debe ser nuestra autoridad final porque contiene el testimonio inspirado de los profetas y apóstoles acerca de Jesucristo y el plan de salvación.

A través de las Escrituras conocemos quién es Jesús, por qué murió en la cruz, qué significa su resurrección y cuál es su ministerio actual en favor de la humanidad.

Las opiniones humanas pueden cambiar, las tradiciones pueden contener errores y las interpretaciones personales pueden ser equivocadas.

Por esa razón, todas las enseñanzas religiosas necesitan examinarse a la luz de la Palabra de Dios.

Si una doctrina contradice las Escrituras, no debemos aceptarla como verdad divina, aunque sea popular o provenga de una persona influyente.

La autoridad de nuestra fe no debe descansar en la fama de un predicador, sino en la enseñanza de las Sagradas Escrituras.

Enseñanza principal

Los apóstoles y profetas fueron instrumentos utilizados por Dios para comunicar su verdad, pero Jesucristo siempre debe ocupar el lugar central.

Aplicación para nuestra vida

Debemos desarrollar el hábito de comprobar bíblicamente las enseñanzas que escuchamos.

También necesitamos recordar que ninguna persona, por importante que sea su ministerio, debe ocupar el lugar que corresponde exclusivamente a Cristo.

Reflexión: Una iglesia firmemente establecida en Cristo y en su Palabra puede permanecer fiel incluso cuando enfrenta dificultades y enseñanzas equivocadas.

MARTES 20 DE OCTUBRE

FUNCIONES DE LOS PROFETAS DEL NUEVO TESTAMENTO

Lecturas bíblicas: 1 Corintios 12:10; 1 Corintios 14:3; Efesios 4:11-13; Hechos 15:32; Apocalipsis 22:6.

Explicación

Cuando escuchamos la palabra profeta, muchas veces pensamos inmediatamente en alguien que anuncia acontecimientos futuros.

Sin embargo, la Biblia enseña que la función profética es mucho más amplia.

En el Nuevo Testamento encontramos que los profetas desempeñaban una labor importante en el fortalecimiento espiritual de la iglesia.

Sus mensajes no estaban destinados únicamente a anunciar acontecimientos, sino también a enseñar, advertir, consolar y ayudar a los creyentes a crecer en su relación con Dios.

En 1 Corintios 14:3, Pablo presenta tres funciones importantes del don profético: edificar, exhortar y consolar.

  • Edificar: fortalecer la fe, ayudar a comprender la voluntad de Dios y contribuir al crecimiento espiritual.
  • Exhortar: llamar a la reflexión, corregir los errores y animar a permanecer fieles a Dios.
  • Consolar: transmitir esperanza, ánimo y confianza en las promesas divinas durante los momentos difíciles.

En Efesios 4:11-13 encontramos que Dios estableció diferentes ministerios para preparar a los creyentes, fortalecer la unidad de la iglesia y conducirla hacia la madurez espiritual en Cristo.

Un ejemplo aparece en Hechos 15:32, donde Judas y Silas fortalecieron a los hermanos mediante sus palabras.

Esto demuestra que el ministerio profético no era solamente una fuente de advertencias. También proporcionaba consuelo y esperanza.

Pregunta 1. ¿Qué nos dicen 1 Corintios 14:3, Efesios 4:11-13 y Apocalipsis 22:6 sobre la función de los profetas del Nuevo Testamento?

Respuesta:

Estos textos nos enseñan que los profetas del Nuevo Testamento cumplían varias funciones esenciales para la vida espiritual del pueblo de Dios.

Primero, tenían la responsabilidad de edificar, exhortar y consolar a los creyentes. Sus mensajes ayudaban a fortalecer la fe, corregir las conductas equivocadas y transmitir esperanza.

Segundo, contribuían al crecimiento y la unidad de la iglesia. Su ministerio debía ayudar a los cristianos a alcanzar una mayor madurez espiritual y un conocimiento más profundo de Jesucristo.

Tercero, comunicaban mensajes provenientes de Dios. Apocalipsis 22:6 destaca que Dios inspira a sus profetas y que sus palabras son verdaderas y dignas de confianza.

Por lo tanto, el ministerio profético tenía una finalidad espiritual y práctica: guiar a los creyentes hacia una relación más profunda con Dios y fortalecer a la iglesia en la verdad.

Enseñanza principal

El verdadero don profético no consiste solamente en revelar acontecimientos futuros, sino también en fortalecer, orientar y consolar al pueblo de Dios.

Aplicación para nuestra vida

Esta enseñanza nos invita a reflexionar sobre la manera en que utilizamos nuestras palabras.

Aunque no todos tengamos el don profético, todos podemos compartir mensajes bíblicos que ayuden a otras personas.

Podemos ofrecer una palabra de ánimo a alguien que está sufriendo, aconsejar con amor a quien se encuentra confundido o recordar una promesa bíblica a quien atraviesa una dificultad.

También debemos recordar que la corrección espiritual debe realizarse con amor y con el propósito de restaurar, no de humillar.

Reflexión: Las palabras inspiradas por Dios no solamente nos muestran lo que está mal; también nos conducen hacia la esperanza, la restauración y la vida en Cristo.

MIÉRCOLES 21 DE OCTUBRE

PROFETISAS Y AYUDANTES PASTORALES

Lecturas bíblicas: Lucas 2:36-38; Hechos 21:9; 1 Timoteo 1:2, 18; 1 Timoteo 4:12; Tito 1:4; Tito 2:15.

Explicación

Uno de los aspectos más interesantes de esta lección es que Dios llamó tanto a hombres como a mujeres para participar en su obra.

En el Antiguo Testamento encontramos mujeres que recibieron el don profético, como Miriam, Débora y Hulda.

En el Nuevo Testamento también aparecen mujeres que desempeñaron funciones proféticas.

Una de ellas fue Ana, mencionada en Lucas 2:36-38.

Ana era una mujer de edad avanzada que dedicaba su vida al servicio de Dios mediante el ayuno y la oración.

Cuando María y José llevaron al niño Jesús al Templo, Ana reconoció la importancia de su llegada y comenzó a hablar acerca de él a quienes esperaban la redención de Jerusalén.

Otro ejemplo aparece en Hechos 21:9, donde se menciona que Felipe tenía cuatro hijas que profetizaban.

Aunque la Biblia no registra el contenido específico de sus mensajes, su existencia demuestra que el don profético también fue concedido a mujeres durante los primeros años de la iglesia cristiana.

La lección también destaca la participación de jóvenes colaboradores en el ministerio.

Timoteo y Tito trabajaron estrechamente con el apóstol Pablo, quien los orientó en sus responsabilidades pastorales.

Estos ejemplos muestran que Dios utiliza personas de diferentes edades y circunstancias para cumplir su misión.

Pregunta 1. Lee Lucas 2:36-38 y Hechos 21:9. ¿Qué dicen estos textos acerca de las profetisas?

Respuesta:

Estos pasajes demuestran que el don profético también fue concedido a mujeres durante los tiempos del Nuevo Testamento.

Lucas 2:36-38 presenta a Ana como una profetisa que dedicaba su vida a la oración y al servicio de Dios. Ella reconoció la importancia del nacimiento de Jesús y compartió la noticia con quienes esperaban la redención de Jerusalén.

Hechos 21:9 menciona que las cuatro hijas de Felipe tenían el don de profecía.

Esto demuestra que Dios no limitó el don profético exclusivamente a los hombres.

El Espíritu Santo podía capacitar a mujeres para transmitir mensajes divinos y contribuir al fortalecimiento espiritual del pueblo de Dios.

También aprendemos que no todos los mensajes de los profetas y profetisas quedaron registrados en la Biblia.

La existencia de estos ministerios confirma que Dios puede llamar y capacitar a las personas que él elige para cumplir propósitos específicos.

Pregunta 2. Jóvenes, ancianos, hombres, mujeres: todos podemos desempeñar un papel en la obra de Dios. ¿Cuál es el tuyo y cómo puedes hacer aún más?

Respuesta sugerida para la reflexión personal:

Mi papel en la obra de Dios consiste en utilizar los dones, talentos y oportunidades que él me ha concedido para servir a los demás y compartir su amor.

Puedo colaborar mediante la enseñanza de la Biblia, la oración, el apoyo a quienes atraviesan dificultades, la participación en los ministerios de la iglesia o el testimonio cristiano en mi hogar y en mi comunidad.

Para hacer aún más, necesito fortalecer mi relación con Dios, estudiar su Palabra, desarrollar mis capacidades y estar dispuesto a servir cuando se presente una oportunidad.

También debo recordar que ningún servicio es demasiado pequeño cuando se realiza con amor y fidelidad.

Dios no necesita que todos desempeñemos grandes responsabilidades visibles. Lo que espera es que seamos fieles en el lugar donde nos ha colocado.

Enseñanza principal

Dios puede utilizar a hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, para participar en su obra y contribuir al crecimiento espiritual de la iglesia.

Aplicación para nuestra vida

No debemos pensar que somos demasiado jóvenes, demasiado mayores o que carecemos de preparación suficiente para servir a Dios.

Timoteo tuvo que aprender a desempeñar sus responsabilidades a pesar de su juventud. Ana continuó sirviendo fielmente incluso durante su vejez.

Cada etapa de la vida ofrece oportunidades diferentes para trabajar en favor de los demás.

Reflexión: Dios no nos llama a competir por un lugar importante en su obra, sino a servir fielmente con los dones que nos ha entregado.

JUEVES 22 DE OCTUBRE

FALSOS PROFETAS MENCIONADOS EN EL NUEVO TESTAMENTO

Lecturas bíblicas: Mateo 24:11, 23-24; Mateo 7:15-20; Marcos 13:22; 1 Juan 4:1; Efesios 6:10-18.

Explicación

A lo largo de la historia bíblica, Dios advirtió repetidamente a su pueblo acerca de la existencia de falsos profetas.

Jesús enseñó que durante los últimos tiempos aparecerían personas que afirmarían hablar en nombre de Dios, pero que en realidad transmitirían mensajes engañosos.

Lo más preocupante es que algunos de estos engaños estarían acompañados de señales y manifestaciones aparentemente sobrenaturales.

Mateo 24:24 advierte que los falsos cristos y falsos profetas realizarían grandes señales y prodigios para intentar engañar incluso a los escogidos.

Esto nos enseña que no toda manifestación extraordinaria proviene necesariamente de Dios.

Los milagros aparentes, las experiencias emocionales intensas o la popularidad de un líder religioso no constituyen, por sí solos, pruebas de que sus enseñanzas sean verdaderas.

En Mateo 7:15-20, Jesús también compara a los falsos profetas con lobos vestidos de ovejas.

Esta ilustración muestra que el engaño religioso puede presentarse bajo una apariencia de bondad, espiritualidad y sinceridad.

Por esta razón, Jesús enseñó que debemos examinar los frutos de quienes afirman hablar en nombre de Dios.

La protección del creyente consiste en permanecer unido a Cristo, conocer las Escrituras y vivir bajo la dirección del Espíritu Santo.

Pregunta 1. Lee Mateo 24:23-24. ¿Qué nos advierte Jesús aquí? ¿Por qué debemos prestar seria atención a esta advertencia?

Respuesta:

Jesús nos advierte que aparecerán falsos cristos y falsos profetas que intentarán engañar a las personas mediante enseñanzas equivocadas y señales extraordinarias.

Debemos prestar seria atención porque estos engaños pueden ser muy convincentes.

Algunas manifestaciones pueden parecer espirituales o sobrenaturales, pero eso no significa automáticamente que provengan de Dios.

El enemigo puede utilizar el engaño religioso para apartar a las personas de la verdad bíblica.

Por esa razón, necesitamos examinar las enseñanzas, la conducta y los frutos de quienes afirman transmitir mensajes divinos.

El creyente no debe fundamentar su fe únicamente en lo que ve o siente, sino en lo que Dios ha revelado en las Escrituras.

Pregunta 2. Según Efesios 6:10-18, ¿cómo podemos protegernos de cualquier tipo de engaño?

Respuesta:

Efesios 6:10-18 enseña que debemos revestirnos de toda la armadura de Dios para permanecer firmes frente a las estrategias del enemigo.

Esta armadura representa diferentes elementos fundamentales de la vida cristiana.

  • El cinturón de la verdad: conocer y vivir de acuerdo con la verdad revelada por Dios.
  • La coraza de justicia: confiar en la justicia de Cristo y vivir de una manera coherente con nuestra fe.
  • El calzado del evangelio de la paz: permanecer firmes y preparados para compartir el mensaje de salvación.
  • El escudo de la fe: confiar en Dios frente a las dudas, tentaciones y engaños.
  • El casco de la salvación: mantener nuestra esperanza y seguridad en la salvación que Cristo ofrece.
  • La espada del Espíritu: utilizar la Palabra de Dios como defensa frente a las enseñanzas equivocadas.
  • La oración constante: mantener una relación cercana con Dios y depender de la dirección del Espíritu Santo.

Estos elementos nos muestran que la protección espiritual no depende únicamente del conocimiento intelectual.

Necesitamos estudiar la Biblia, pero también vivir en comunión con Dios y poner en práctica sus enseñanzas.

Pregunta 3. ¿Qué puedes hacer para estar mejor equipado contra los engaños que azotan nuestro mundo?

Respuesta sugerida para la reflexión personal:

Puedo prepararme espiritualmente mediante el estudio diario de la Biblia, la oración y el fortalecimiento de mi relación con Jesucristo.

También necesito desarrollar el hábito de examinar todas las enseñanzas religiosas a la luz de las Escrituras, evitando aceptar una doctrina solamente porque la presenta una persona reconocida o porque está acompañada de señales impresionantes.

Debo pedir al Espíritu Santo sabiduría y discernimiento, participar activamente en el estudio bíblico y procurar vivir de acuerdo con la verdad que conozco.

Además, necesito recordar que una relación genuina con Cristo es esencial para mantenerme firme ante las pruebas y los engaños.

Enseñanza principal

No todo mensaje que parece espiritual proviene de Dios. La verdad debe examinarse mediante las Escrituras, teniendo a Jesucristo como centro.

Aplicación para nuestra vida

Actualmente tenemos acceso a una enorme cantidad de predicaciones, videos y mensajes religiosos a través de las redes sociales.

Aunque muchos pueden resultar edificantes, también podemos encontrar enseñanzas que contradicen la Biblia.

Por eso es importante no compartir automáticamente todo mensaje que nos parece interesante o emocionante.

Antes de aceptar o difundir una enseñanza, debemos preguntarnos si realmente está respaldada por la Palabra de Dios.

Reflexión: La mejor defensa contra el engaño no es conocer todas las mentiras, sino estar profundamente arraigados en la verdad de Dios.

VIERNES 23 DE OCTUBRE

MANTENIENDO A JESÚS Y SU PALABRA EN EL CENTRO

Lecturas complementarias: Hebreos 12:2; Juan 5:39; 2 Timoteo 3:16-17; y los escritos de Elena de White mencionados en la lección.

Explicación

La lección concluye destacando una característica indispensable del verdadero ministerio profético: mantener a Jesucristo y a las Sagradas Escrituras en el centro.

A lo largo de la Biblia encontramos que los verdaderos profetas recibieron la misión de acercar a las personas a Dios, revelar su carácter y comunicar su voluntad.

Este principio también orientó el ministerio de Elena G. de White, a quien la Iglesia Adventista del Séptimo Día reconoce como una persona que recibió el don profético.

La lección destaca dos propósitos principales de su ministerio: conducir a las personas hacia Jesús y dirigirlas al estudio de la Biblia.

Elena de White escribió extensamente acerca de la vida de Jesucristo, su sacrificio, su amor por la humanidad y la importancia de mantener una relación personal con él.

En El camino a Cristo, enfatizó que nuestro crecimiento espiritual depende de permanecer unidos a Jesús.

Esta enseñanza coincide con el principio bíblico de que la vida cristiana no puede sostenerse únicamente mediante esfuerzos humanos. Necesitamos una relación continua con nuestro Salvador.

La Biblia como autoridad suprema

Otro aspecto fundamental del ministerio de Elena de White fue su insistencia en la importancia de las Escrituras.

Ella consideraba que sus escritos constituían una luz menor destinada a conducir a las personas hacia la luz mayor, que es la Biblia.

Esta expresión es importante porque establece una diferencia entre la autoridad de las Sagradas Escrituras y la función orientadora de sus escritos.

Desde la comprensión adventista, el don profético manifestado en Elena de White no reemplaza, modifica ni supera la autoridad bíblica.

Sus escritos deben entenderse como una ayuda espiritual subordinada a la Palabra de Dios.

La Biblia continúa siendo la norma definitiva para evaluar las doctrinas, las prácticas religiosas y las experiencias espirituales.

¿Por qué debe permanecer Jesús en el centro?

Porque el propósito de toda revelación divina es ayudarnos a conocer mejor a Dios y comprender su plan de salvación.

Una enseñanza religiosa puede contener abundante información histórica, doctrinal o profética, pero si pierde de vista a Jesucristo, también pierde el sentido principal del mensaje bíblico.

Las profecías deben fortalecer nuestra confianza en Dios, no solamente despertar curiosidad acerca del futuro.

El estudio de las doctrinas debe conducirnos a una relación más profunda con Cristo, no únicamente a acumular conocimientos.

De igual manera, los escritos de cualquier autor religioso deben acercarnos a la Biblia y nunca sustituir nuestro estudio personal de las Escrituras.

Enseñanza principal

El verdadero ministerio profético conduce a las personas hacia Jesucristo y reconoce la autoridad suprema de la Palabra de Dios.

Aplicación para nuestra vida

Esta enseñanza nos invita a examinar nuestras propias prioridades espirituales.

Podemos dedicar mucho tiempo a conocer acontecimientos proféticos, debatir doctrinas o estudiar cuestiones religiosas, pero nunca debemos descuidar nuestra relación personal con Jesús.

Cada vez que estudiamos la Biblia, debemos buscar no solamente información, sino una comprensión más profunda del carácter de Dios.

También necesitamos recordar que nuestra fe debe estar fundamentada en las Escrituras y no depender exclusivamente de los escritos, opiniones o interpretaciones de otras personas.

Reflexión: La profecía auténtica no dirige nuestra admiración hacia el mensajero, sino hacia Jesucristo, el verdadero centro de nuestra fe.

CONCLUSIÓN GENERAL DE LA LECCIÓN 4

Durante esta semana aprendimos que el don profético estuvo presente tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento y que su origen siempre ha sido el mismo Espíritu Santo.

Jesucristo fue presentado como el cumplimiento de las promesas mesiánicas y como la revelación perfecta del Padre.

También descubrimos que los apóstoles y profetas contribuyeron al establecimiento de la iglesia cristiana mediante la enseñanza de la verdad divina.

Comprendimos que el ministerio profético no se limitaba a anunciar acontecimientos futuros, sino que también tenía la finalidad de edificar, exhortar, consolar y fortalecer espiritualmente a los creyentes.

Los ejemplos de Ana y de las hijas de Felipe nos mostraron que Dios también concedió el don profético a mujeres. Asimismo, las experiencias de Timoteo y Tito nos recordaron que personas de diferentes edades pueden participar en la obra del Señor.

La advertencia acerca de los falsos profetas nos enseñó la necesidad de conocer profundamente las Escrituras y depender de la dirección del Espíritu Santo para evitar los engaños.

Finalmente, el ejemplo del ministerio de Elena de White nos recordó que Jesús y la Biblia siempre deben ocupar el lugar central en nuestra experiencia cristiana.

Cinco verdades que debemos recordar

1. El Espíritu Santo es la fuente de la verdadera inspiración profética. Dios utilizó distintos mensajeros a lo largo de la historia, pero el origen divino de sus mensajes permaneció igual.

2. Jesucristo es el centro de toda revelación. Las profecías bíblicas encuentran su verdadero significado dentro del plan de salvación.

3. Los dones espirituales tienen como propósito fortalecer a la iglesia. No fueron concedidos para engrandecer a las personas, sino para servir a Dios y al prójimo.

4. Necesitamos discernimiento para reconocer los engaños. Las señales extraordinarias no sustituyen la autoridad de las Escrituras.

5. La Biblia es nuestra autoridad final en asuntos de fe y práctica. Toda enseñanza y experiencia espiritual debe examinarse a la luz de la Palabra de Dios.

Pregunta final para reflexionar

¿Estamos estudiando las profecías solamente para conocer los acontecimientos futuros o para conocer mejor a Jesús y prepararnos para su regreso?

El propósito del estudio profético no consiste únicamente en descubrir lo que sucederá, sino en aprender a confiar en aquel que conoce el principio y el fin de la historia.

Cuando Cristo ocupa el centro de nuestra vida, las profecías dejan de ser simplemente información acerca del futuro y se convierten en mensajes de esperanza, fidelidad y confianza en las promesas divinas.

Oración final

Amado Padre celestial, gracias porque a lo largo de la historia has hablado a tu pueblo y nos has revelado tu amor mediante tu Palabra.

Ayúdanos a estudiar las Escrituras con humildad y sabiduría. Danos discernimiento para reconocer la verdad y permanecer firmes frente a los engaños.

Que los dones que nos has concedido sean utilizados para bendecir a otros y fortalecer a tu iglesia.

Sobre todo, Señor, ayúdanos a mantener siempre a Jesucristo en el centro de nuestra fe, de nuestras enseñanzas y de nuestras decisiones.

En el nombre de Jesús. Amén.

Explicación elaborada a partir de la Lección 4 de Escuela Sabática, «Profetas del Nuevo Testamento», correspondiente al 17 al 23 de octubre de 2026. Las respuestas y aplicaciones desarrollan los temas y preguntas del material de estudio.

ABSG-2026-04-ES-04.pdf

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